• Iván_c

    Desigualdad y Salario Mínimo Interprofesional (SMI) e Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples (IPREM)

    Iván_lAlfonso_l

     

    Artículo publicado el lunes 15 de enero de 2018 en La Nueva España

    Sonrojantes diferencias respecto a otros países europeos

    Antes que nada sería necesario hacer una pequeña estadística de ambos indicadores que, aunque aparezcan como datos socioeconómicos, tienen una importancia trascendental en la vida de miles de asturianas/os y gijonesas/es.

    En primer lugar y muy gráficamente, el SMI es en realidad una cifra anual que fija la cuantía retributiva mínima que percibirá el trabajador referida a la jornada legal de trabajo, sin distinción de sexo o edad de los trabajadores y sean estos fijos, eventuales o temporales. Este valor se fija cada año por el Gobierno y para la determinación del mismo se tienen en cuenta factores como el Índice de Precios al Consumo, la productividad media nacional alcanzada o el incremento de la participación del trabajo en la renta nacional.

    Como ya es conocido, el Consejo de Ministros de 29 de diciembre de 2017 por fin fijó el SMI en los siguientes valores: Salario Mínimo diario: 24,53€; Salario Mínimo mensual: 735,90€; y el salario mínimo anual en 10.302,60€ (14 pagas), representando un incremento del 4% respecto al pasado año 2017. (El salario mínimo para media jornada se correspondería con el 50% de los valores indicados).

    Conviene a estas alturas desmontar algunos de los argumentos utilizados, como propaganda, respecto de esta subida del SMI ya que las diferencias con respecto a otros países europeos resultarían sonrojantes, caso del Salario mínimo Francés que supone una diferencia de casi el doble, es decir de 700,82€ ya que el mínimo del país galo se sitúa en 1.457,52€, y eso por no hacer referencia a países como Holanda, Irlanda, etc., distando por encima unos 100€ más respecto, por ejemplo, a Grecia o Portugal.

    En segundo lugar, el Indicador Público de Rentas de Efectos Múltiples (IPREM), el Gobierno no lo ha revalorizado, pues sabe que el fin de las prestaciones sociales que Ayuntamientos y Comunidades suelen utilizar como referencia para el acceso a subvenciones y ayudas públicas, beneficia a las familias que se encuentran en una situación más débil frente a la crisis, y que con su subida supondría que pudiesen recuperar el poder adquisitivo perdido durante estos últimos años. Pero además, el Gobierno no quiso fijar un método permanente para su actualización con las Organizaciones Sindicales, quizás porque en su concepto de prestación, existen ciudadanos de primera y de segunda, respecto a la recuperación del poder adquisitivo para las familias. Es decir el IPREM volverá a ser el mismo que en el 2017, (537,84€ mensuales). Pero lo que muchos ciudadanos no saben es que el IPREM representa un referente, entre otros, para el subsidio del desempleo así como en la concesión de cientos de ayudas, de becas y de otras políticas públicas que afectan a múltiples colectivos muy vulnerables.

    Después de repasados por alto ambos conceptos, nos gustaría hacer algunas apreciaciones que tienen que ver con los grandes retos a los que nos enfrentamos y que, desde nuestra perspectiva como socialistas, debemos hacer frente y dar respuesta, es decir, el comportamiento de este Gobierno y sus políticas nos remiten a cuestiones como el agravamiento de las desigualdades, la discriminación, el paro, la precariedad laboral y la marginación de la juventud con sus consiguientes consecuencias en la sociedad, representando esas prácticas políticas del Partido Popular y del Gobierno un populismo proteccionista que nada tiene que ver con los derechos de igualdad o del Estado Social proclamado en nuestra Constitución y ante la necesidad de la recuperación económica para cientos de ciudadanos en nuestra Comunidad y en Gijón.

    Ya no cabe ninguna duda, en efecto, que los socialistas defendemos y apostamos como uno de los retos más importantes de nuestro siglo, que la igualdad y no discriminación son los grandes ejes de la organización social de nuestro tiempo y por supuesto, el reto más importante para un funcionamiento socialmente digno de la convivencia, como pivote fundamental sobre el que debe girar las medidas, actitudes y comportamientos políticos, sindicales y empresariales pues preside la relación entre empresarios y trabajadores, la relación entre los agentes sociales y los poderes públicos y la convivencia entre todos los grupos de trabajadores: las mujeres trabajadoras y los trabajadores masculinos; trabajadores jóvenes y maduros; trabajadores con capacidad plena y trabajadores con discapacidad; trabajadores españoles y extranjeros, etc.

  • Opinión - Lara (portada)

    Un Gijón de cartón piedra

    Opinión - Lara (Faldón)

    Artículo publicado por la concejala Lara Martínez en lunes 8 de enero en La Nueva España

    El estado de los fondos museísticos es sólo la punta del iceberg de una política cultural que no existe

    En este Gijón de cartón piedra que nos está dejando la Señora Moriyón la escala de prioridades culturales deja mucho que desear. En este Gijón de cartón piedra no se escatiman recursos para ocupar el espacio público durante más de un mes con un proyecto privado en una carpa que alberga una exposición dedicada al Titanic. Hay espacio y recursos para acoger una Copa Davis que supuso más de un millón de euros de coste para la ciudad, unos conciertos de Elton John y Lenny Kravitz que dejaron un agujero de más de medio millón de euros, un Festival de Cine en manos de un director que en sus cinco ediciones al frente del evento gastó más de 600.000 euros por encima de lo presupuestado, un Festival del Arco Atlántico cuyo presupuesto no tiene ninguna justificación salvo la gloria personal del responsable de turno.

    En este Gijón de cartón piedra la señora Moriyón nos está dejando un Teatro Jovellanos en el que la política de creación y fidelización de públicos se ha abandonado por completo y don-de la única preocupación de quienes lo dirigen es la recuperación en taquilla, olvidando que están al frente de un servicio público cuyo principal fin debería ser el retorno social y no el económico, un Jardín Botánico en el que la actividad científica se ha relegado a tal punto que es casi inexistente, una Fundación Municipal de Cultura agonizante incapaz de reflexionar sobre los retos a futuro, unos equipamientos culturales en el centro de la ciudad sin orden ni concierto, sin orientación, sin sentido, una Fábrica de Tabacos sin proyecto, un sector cultural gris, moribundo, desesperanzado.

    La polémica surgida estos días a raíz del informe presentado en Comisión de Cultura sobre el estado del patrimonio museístico de la ciudad no es más que la punta del iceberg de los problemas que a futuro se derivarán de la falta de política cultural en Gijón, y cuyas consecuencias ya son más que evidentes. El Grupo Socialista preguntó hace ya meses en el pleno municipal cuál era el planteamiento del equipo de la Señora Moriyón para solventar el problema existente con los más de 5.000 fondos artísticos propiedad de este Ayuntamiento. Digitalización y exposiciones temporales fue la respuesta de la señora López Moro, Concejala de Cultura. Fin del problema. Para ella. Por-que las cuestiones cuando no se resuelven vuelven a aparecer. Meses después, el problema sigue sobre la mesa. Los responsables, “aquellos que no se comprometen con el presupuesto municipal” en palabras de la concejala. Un presupuesto, por cierto, en el que no hay partidas destinadas al cumplimiento del Plan de Inversiones en museos que hace un año se presentaba y del que nunca más se supo. Marca Foro: responsabilizar de su incompetencia a quienes no gobiernan.

    Así pues, en este Gijón de cartón piedra de la Señora Moriyón y su equipo, importa sólo el hoy, el rédito político inmediato y la huída hacia adelante. Es imposible que quienes entienden la política como una dedicación coyuntural cuyo compromiso no va más allá de la mera consideración instrumental de la institución sean capaces de resolver los problemas de la ciudad, enfrentarse a los retos que se plantean y tener un proyecto de futuro. Una ciudad sin proyecto es una ciudad sin futuro.

  • Santos Opinión 1

    Prórroga presupuestaria en Gijón, otra oportunidad perdida

    Santos opinión largo

    Un presupuesto municipal implica muchos temas que son críticos para una ciudad como Gijón pero sobre todo para sus ciudadanos, implica ayudas a familias, planes de accesibilidad, escuelas infantiles, centros de día, reactivación de barrios, etc. Políticas sociales en general junto a la posibilidad de hacer políticas de reactivación de la economía local como los planes de empleo y ampliar los servicios que puede ofrecer Gijón a los autónomos o a la innovación. Esto que coloquialmente diríamos que es de cajón, no parece entenderlo bien el actual equipo de gobierno de Foro Asturias.

    El tacticismo, el desdén, la desgana de Foro de querer reactivar todas las políticas que llevaron a cabo anteriores equipos socialistas para que Gijón fuera el motor económico y social de Asturias han llevado a una prórroga presupuestaria que supondrá un lastre para activar la recuperación económica de nuestra ciudad.

    Si la alcaldesa Moriyon pudo el año pasado negociar los presupuestos con Xixón Si Puede y no escatimo ningún esfuerzo para lograr un acuerdo, este año con sus antiguos socios pensando en la próxima cita electoral  ha preferido rechazar a través de su equipo las proposiciones del partido socialista. Un partido que en este caso entiende que Gijón debe salir de esta parálisis proponiendo propuestas de futuro  como la ampliación del parque científico tecnológico, pero también actuales como la ampliación del plan de fachadas, mejoras de accesibilidad en barrios e inversiones en centros culturales y deportivos, sin olvidar diversas propuestas sociales pensadas sobre todo para paliar los efectos de un crisis que sigue haciendo estragos entre las clases trabajadoras.

    Si de verdad se quería evitar una prórroga presupuestaria resulta incomprensible que se llegue a rechazar prácticamente todas las propuestas planteadas. No se entiende las razones por las que se ha llegado a esta situación más allá de echar la culpa a la oposición de su propia incapacidad para hacer cuadrar unos presupuestos pactados pero propios y que dejan sin cumplir muchas de sus partidas, en especial las inversiones en programas de desarrollo empresarial o las destinadas a servicios sociales.

    Desde la agrupación Socialista de Gijón se entiende que hacer oposición no es solo protestar por las malas decisiones del equipo de gobierno de Foro, sino también plantear propuestas y soluciones para desbloquear esta inacción que nos sigue perjudicando a todos , porque entendemos que es lo que se espera en Gijón por parte de nuestro partido.

     

  • Opinión - César (portada)

    Una cuestión de confianza

    • Artículo del concejal César González, publicado en La Nueva España de Gijón

    Es habitual en estas fechas las llamadas a la responsabilidad a los grupos de la oposición para facilitar la aprobación de los presupuestos elaborados por los equipos de gobierno en cualquier nivel de las Administraciones Públicas. Tienen su lógica este tipo de apelaciones pues teóricamente la validación de un presupuesto permite aprovechar los recursos financieros de forma más óptima y por ende atender con mayor solvencia las necesidades de las personas.

    Estos argumentos suelen ser utilizados por el gobierno forista en Gijón para buscar el apoyo de los grupos que conformamos el Pleno municipal, aunque la teoría en nuestra villa marinera se rompe y no existe gran diferencia entre un presupuesto aprobado y uno prorrogado. No existe gran diferencia en los niveles de ejecución porque, año tras año, con prórroga o sin ella, es mucho el dinero que queda sin gastar y muchos los ejemplos de inversiones que se planifican para un determinado ejercicio y acaban materializándose años más tarde. No existe gran diferencia porque, año tras año, las partidas previstas para programas sociales son ejecutadas parcialmente y el gobierno es incapaz de utilizar el presupuesto para atender a quien más lo necesita. No existe gran diferencia porque, con prórroga o sin ella, el tejido asociativo de la ciudad tiene que esperar a finales de año a disponer del dinero de las subvenciones municipales para el desarrollo de sus proyectos.

    Pero este año sí tenemos ante nosotros una novedad y es que la Sra. Moriyón no tiene a bien aprobar un proyecto presupuestario y someterlo a consideración del Pleno. Este hecho es inaudito en nuestra ciudad, donde los presupuestos podían aprobarse o no, pero siempre eran presentados. Es más, un servidor considera que para cualquier equipo de gobierno responsable es obligatorio presentar una propuesta presupuestaria para que cualquiera pueda saber cuáles son las prioridades políticas del gobierno para la ciudad de Gijón. Lo contrario, amén de apatía, demuestra falta de rumbo y de liderazgo.

    Hay quien podrá convenir que estas consideraciones están realizadas desde la mirada subjetiva de un concejal de la oposición. Puede ser, de la misma forma que se nos puede cerrar la boca con audacia y valentía presentando una cuestión de confianza, una vía que permite la ley en los ayuntamientos y que en Avilés, sin ir más lejos, el gobierno socialista ha utilizado en alguna ocasión. De esta forma, una vez sometido a aprobación del Pleno su propuesta, la Alcaldesa podría aprobar los presupuestos si en el plazo de un mes no sale adelante una moción de censura.

    Sin rumbo ni liderazgo, y a falta de audacia y valentía, la Sra. Moriyón ha optado por acusar a nuestro Portavoz de querer llegar a la Alcaldía por la puerta de atrás. ¿Perdone? ¿No sabe que una moción de censura puede presentarse en cualquier momento? ¿No sabe que una cuestión de confianza vinculada a los presupuestos lo único que limita es el plazo para esa moción? Claro que lo sabe, lo que no sabe es cómo justificar algo que es injustificable, más aún cuando todo el mundo sabe que una moción de censura en Gijón es inviable porque Podemos no está dispuesto a dar su apoyo al PSOE, aunque haya sido la fuerza más votada de la izquierda en las últimas elecciones.

    Puestos a buscar explicaciones, me quedo con el razonamiento de un veterano compañero que decía que el gobierno casquista prefiere no tener presupuesto. Esa es la mejor coartada que tienen para justificar su habitual incapacidad y desidia. Quizá sea desconfianza.

  • Opinión - Lara (portada)

    FICX, nueva etapa

    Opinión - Lara (Faldón)

    El Festival Internacional de Cine de Xixón ha dejado de ser el sarao del mes de noviembre para recuperar todo aquello por lo que se había caracterizado en sus mejores ediciones. Ha vuelto a ser el festival de cine socialmente comprometido, vanguardista, atento a las nuevas miradas, a los problemas políticos y sociales del mundo… Ha recuperado su esencia. Ha vuelto a situar a Gijón en el lugar que le correspondía. Ha vuelto a ser altavoz de las reivindicaciones que han caracterizado a Gijón como ciudad y como sociedad. Ha vuelto a ser el FICX. Ahora con personalidad propia, con carisma y con futuro.

    El tiempo pone cada cosa en su lugar. El tiempo y la lucha. El tiempo y la pelea. El tiempo y la convicción de que las cosas pueden, y deben, hacerse de otra manera. Porque el tiempo ya había demostrado que la deriva que estaba tomando el Festival en sus últimas ediciones no era lo que se merecía esta ciudad. Y se luchó, se peleó y hoy, el FICX vuelve a tener identidad propia. El equipo que durante los años más duros e ingratos del certamen habían sabido, contra viento y marea, mantener a flote el barco de un festival que se hundía, trabajan hoy guiados por el trabajo serio y discreto de un director y un programador con las ideas muy claras, con un decálogo por el que guiarse, un decálogo generoso que pone el buen cine por encima de cualquier otra banalidad.

    Y a veces el tiempo te da la razón. Y te encuentras haciendo verdaderos esfuerzos para no pronunciar, como una madre en el esplendor de su papel, ese manido “te lo dije”. Pero es que lo dijimos. Dijimos que las decisiones sectarias no hacen más que dañar. Dijimos que los nombramientos revanchistas tienen un camino muy corto. Dijimos que la falta de control sólo genera desmanes. Dijimos que Gijón no toleraría el desmantelamiento de su Festival. Dijimos que era urgente un cambio de rumbo. Y, a tenor de los resultados, no parece que estuviéramos equivocados.

    Seis años lleva la señora Moriyón al frente de esta ciudad. Seis años en los que la cultura ha ido muriendo día a día. Seis años en los que Gijón ha pasado de ser lectura, buen teatro, buena música, …, a ser un lienzo gris recubierto de un barniz que expulsa cualquier iniciativa digna de llamarse cultural. A cambio, nos deja una ciudad en la que sólo el ocio tiene cabida. Un ocio gestionado a través de una empresa pública, Divertia, que funciona como un cajero automático expendedor de ideas peregrinas cortoplazistas. Señora Moriyón, ¿dónde está la política cultural para esta ciudad? La respuesta es “no existe”. Y eso también lo dijimos.

  • Opinión - César (portada)

    Inocente

    Opinión - César (Faldón)

     

     

     

     

     

    • Artículo de concejal, César González, publicado hoy en La Nueva España

    La política, como cualquier otro orden de la vida, tiene momentos más y menos gratos. De esta obviedad era consciente cuando me estrené en el salón de plenos del Ayuntamiento hace poco más de dos años, pero así todo hay situaciones que acaban por superar el umbral de lo asimilable.

    Puede que el problema esté en la falta de callo político de este concejal novato que escribe. Quizá. No lo niego. Desde que comenzara este mandato he asistido atónito a espectáculos municipales de difícil digestión y que me hacen preguntarme, una vez más, “¿qué esperabas?”. Es cierto. Poco se puede esperar, pero he de confesar que tras el Pleno de la pasada semana un servidor quedó descolocado. El motivo no fue otro que el resultado del debate y votación del punto del orden del día que trataba la reprobación del portavoz de Foro Asturias, el Sr. Couto, a raíz de sus actuaciones como presidente de la Empresa Municipal de Aguas en los procedimientos judiciales abiertos contra la anterior presidenta, mi compañera Dulce Gallego, y otros trabajadores de dicha empresa. O dicho más claramente, después de fulminar más de 400.000 euros de una sociedad pública (huelga decir que de todos los gijoneses) para tratar de empapelar a una concejala que había demostrado su honradez a lo largo de toda su trayectoria política, y de paso construir un relato para poner en entredicho la gestión de los socialistas al frente del Ayuntamiento de Gijón. Y también de Izquierda Unida, que a nadie se le olvide.

    Esos 400.000 euros se corresponden con el gasto asociado (y acreditado con facturas) a informes, auditorías, pruebas periciales, servicios jurídicos o indemnizaciones por despido. Si además tenemos en cuenta que dos directivos nombrados por los casquistas emplearon buena parte de su tiempo en fabricar pruebas y que, en consecuencia, la empresa quedó prácticamente paralizada, el daño económico fue mucho mayor. Por no hablar de que hay cosas como el honor que no se pagan con dinero, y no solo me refiero a Dulce o a Alemany, sino a dos empleados municipales que fueron despidos injustamente.

    Pero quedémonos con los 400.000 euros, que no es moco de pavo. Ya esperaba que Foro Asturias iba a defender la actuación de su portavoz y que el PP, gran inductor de esta farsa, iba a acompañar la jugada, pero no contaba con la aquiescencia del resto de grupos políticos, y menos aún, con los argumentos esgrimidos. El portavoz de Ciudadanos explicó que no tenían suficiente información. ¿No le parecieron suficientes los datos y el detalle de gastos que fueron facilitados en octubre de 2015 al Consejo de Administración de la EMA del que forma parte? Voto en contra.

    El portavoz de Izquierda Unida vino a decir que una iniciativa como la reprobación planteada contribuía al desprestigio de la política, que no era casual que planteáramos la reprobación el mismo día que Couto volvía a someter al Pleno la aprobación inicial del PGO y que sí, que probablemente había que pedir perdón a la Sra. Gallego. ¿Perdón? ¿Alguien ha pedido perdón? ¿No hay mayor desprestigio de la política que dilapidar dinero público en montar una caza de brujas? ¿Contribuimos a prestigiarla dando por bueno estas actuaciones? ¿No es consciente el Sr. Martín que el Pleno de la pasada semana fue el primero desde que la sentencia adquiriera firmeza? ¿Considera que tendríamos que esperar al mes que viene para no empañar el acuerdo que han alcanzado con la derecha en materia urbanística? Abstención, vergonzante abstención.

    Por su parte, el portavoz de Podemos se despachó diciendo algo así como que era lamentable lo sucedido, pero que agua pasada no mueve molinos y la honorabilidad de la exconcejala y del que fuera gerente quedó restituida con la sentencia. ¿Pensaría lo mismo si la persecución hubiera sido orquestada contra alguien de la formación morada? ¿Unas actuaciones lamentables (incluidos los despidos de dos trabajadores que nada tenían que ver con este asunto) no merecen una reprobación? ¿Recupera su honorabilidad alguien que injustamente ha sido protagonista de decenas de noticias de prensa en las que aparecía como culpable? Abstención, incomprensible abstención.

    Lo decía al principio. La política tiene estas cosas. La cara más ingrata la ha sufrido Dulce y también la han padecido tres técnicos municipales. ¿Tan difícil era apoyar la reprobación del Sr. Couto? Creo que no. ¿En qué se traduce una reprobación como ésa? En algo tan simple como decir alto y claro que este tipo de comportamientos en política no son admisibles. Nada más. Ni se le iban a retirar las competencias que tiene delegadas como concejal, ni se le iba a quitar una parte de su sueldo. Alguien me dirá que lo más importante es que Dulce ha sido declarada inocente, y es cierto, pero las decisiones que toman algunos no son nada inocentes. Ellos sabrán.

  • Opinión - César (portada)

    Moción de censura

    Opinión - César (Faldón)

     

     

     

     

     

    • Artículo del concejal César González, publicado el 2 de julio en La Nueva España

    Cada cierto tiempo se suscita en nuestra ciudad el debate sobre una posible moción de censura en el Ayuntamiento de Gijón. Cualquiera podría pensar que ese escenario es lógico a tenor del equilibrio de fuerzas existente en el consistorio, donde la suma de PSOE (7), Podemos (6) e IU (2) da como resultado 15 concejales en un Salón de Plenos donde nos sentamos 27. Una mayoría de izquierdas holgada que posibilitaría algo similar a lo que se bautizó como “gobierno a la valenciana” en la región levantina.

    Llegados al ecuador del mandato todos los grupos políticos hemos valorado la acción del gobierno y todos coincidimos en la atonía e incapacidad de gestión del equipo de Moriyón. Hecho el balance, la pregunta es obvia: ¿Por qué esa mayoría de izquierdas no se pone de acuerdo para desalojar de la Alcaldía a la derecha casquista?

    La respuesta es tan obvia como la pregunta. Ahora, igual que hace dos años, Podemos no quiere. Pudieron, pero ni quisieron, ni quieren, pues entienden que eso hubiera fortalecido al PSOE y porque fueron incapaces de asumir un resultado electoral donde los socialistas obtuvimos 6.000 votos más, un 20 % más de apoyos que la formación morada.

    Y hago esta afirmación desde el lamento, ya que un servidor era de los que pensaba hace dos años que no debería ser tan difícil llegar a un acuerdo cuando los tres grupos de la izquierda, ya entonces, hacíamos una valoración negativa del gobierno casquista y cuando en los programas electorales no había, ni mucho menos, diferencias insalvables. Es más, confieso que era de los que pensaba que, después del 13 de junio de 2015, el día a día municipal iba a contribuir a acercar posturas y que la posibilidad de una moción de censura no sería descabellada. Me equivoqué. Lo reconozco.

    Me equivoqué porque, al margen de acusaciones sin fundamento dirigidas a nuestro candidato y a nuestra organización, la evidencia de los hechos es que Podemos ha estado muy cómodo en el papel de sostén del gobierno de Moriyón. No hubo problema en votar a favor de un PGO que, errores de tramitación aparte, apuesta por un urbanismo de chalés, ni hubo problema en facilitar la aprobación del presupuesto de 2017. Pero tampoco han tenido problema en permitir la paralización de los planes de empleo (en Oviedo nos acaban de demostrar que no era necesario parar), en amparar una política social basada en la beneficencia (era el programa de Foro el que hablaba de las ayudas finalistas acordadas con Podemos e IU) o en apoyar el capricho cultural de los casquistas, el Arco Atlántico.

    Pero llegados a mitad del mandato, no sólo se hace balance de lo ocurrido, se ve más cerca, a menos de dos años, la próxima cita electoral y aparecer en la foto con la derecha de toda la vida no es muy aconsejable. Según dicen, hay una parte de Podemos que ha reparado en ello y parece maniobrar para tratar de redimir a la formación morada del pecado original.

    Lo que no es original es la vía. Se sigue considerando que los socialistas no pueden encabezar ese gobierno alternativo y que, pese a ser la fuerza más votada, debemos prestar nuestro apoyo a otros porque Podemos e IU juntos suman más concejales. Alguien olvida que Podemos e IU no fueron unidos y de que en las elecciones generales de 2016 Unidos Podemos obtuvo menos votos que Podemos en solitario seis meses antes. En política uno más uno no siempre son dos.

    Nadie cuestionó que el “gobierno a la valenciana” fuera liderado por los socialistas, aunque la suma de Compromís y Podemos fuera mayor. Incluso Pablo Iglesias, antes de presentar su moción de censura, llegó a plantear su retirada si el PSOE daba el paso al ser el grupo con más diputados. Vamos, que en Gijón, donde la suma da, somos inflexibles, mientras que en Madrid, donde no dan los números, somos generosos. Todo un juego de trileros.

    Sea por una cuestión estratégica, sea por una batalla interna de Podemos, lo que no existe es un interés real. Es evidente. Igual de evidente que nuestro sitio hasta 2019 es la oposición, la única oposición real en al gobierno de Moriyón. Mientras tanto, trabajaremos intensamente en construir un proyecto de cambio que ilusione a gijoneses y gijonesas. La ansiedad es cosa de otros.

     

  • Opinión - César (portada)

    La canción del verano

    Opinión - César (Faldón)

    Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado el 23 de junio en La Nueva España

    • Pleno de investidura donde resultó elegida la candidata de Álvarez Cascos gracias a la abstención de Podemos

    La pasada semana, llegados al ecuador del mandato, se sucedieron distintas valoraciones sobre el trabajo realizado por el gobierno municipal en estos dos años y parece que existe unanimidad: todo va muy “despacito”. Ni siquiera la Alcaldesa se ha esforzado en desmontar esta versión de los hechos y prefiere destacar que vamos “pasito a pasito, suave suavecito”, que es una manera más amable de decir que la maquinaria municipal es más lenta que el caballo del malo. Velocidad aparte, parece que la falta de rumbo tampoco preocupa mucho.

    En este ritmo anodino la Sra. Moriyón parece sentirse muy cómoda. Más cómoda en este mandato que en el anterior, ya que no duda en calificar esta etapa como “mucho más satisfactoria” y en señalar que en 2011 “aunque el PP nos apoyó en la investidura, a partir del día siguiente se unió al PSOE y lo boicotearon absolutamente todo”. Bonita forma de distorsionar la realidad.

    Se olvida la regidora municipal de la expulsión del PSOE e IU de los consejos de administración de las empresas municipales y de que el PP, con muchos menos concejales, dispuso de más recursos que los grupos de la izquierda. Se olvida de los continuos apoyos presupuestarios de los compañeros de Rajoy y de cómo sacó adelante gracias a ellos ordenanzas municipales tan controvertidas como la de Terrazas o la de Convivencia Ciudadana. También se olvida de que Foro y PP son responsables de la parálisis en la Empresa de Aguas, de sacar un millón de euros de EMULSA para tapar el agujero de la Davis o de la creación de un engendro como Divertia. Hay quien dice que la sintonía llegó a ser tal que algún miembro del anterior grupo municipal popular hizo campaña por Moriyón en 2015…

    Si estas alturas, alguien está preocupado por la memoria de la Alcaldesa, que no sufra. Simplemente es una cuestión de amor, celos y recelos. Ya lo decía la canción del verano anterior: “lleva, llévame en tu bicicleta”. Y claro, para que el bueno de Mario lleve plácidamente en su bicicleta a Carmen, nada de hacerse manitas con el PP, y de hacerlas que sea en la intimidad.

    Puede estar tranquila Moriyón, que todo va sobre ruedas. Si hubo algo en el pasado, se olvida. Si hay alguien dice que las cosas van “despacito”, hay que tener en cuenta que dos en una bici no pueden ir muy deprisa. Si aun así hay quien no lo entiende, no nos apresuremos, que no hay salida mejor abrir un debate y reflexionar serenamente sobre el asunto.

    Ya lo dijo el portavoz de Podemos la pasada semana: nada ha cambiado desde 2015. Y no le falta razón la ciudad sigue igual de parada, sigue gobernada por la derecha y la animadversión de buena parte de sus dirigentes hacia el PSOE sigue siendo la misma. Más descorazonador es pensar que la situación política apenas ha variado desde 2011; Foro dice que sí a quien le apoya y luego hace lo puede o más bien lo que quiere. Así lo hizo con el PP en el anterior mandato y ahora lo hace con la formación de Pablo Iglesias Turrión.

    Por tanto, no queda más que esperar al próximo verano para ver si hay algún cambio. No sé por qué me da que dentro de un año la canción de verano tendrá que ver más con el desamor. Lo mismo nos encontramos con una versión remasterizada de algún tema de Pimpinela.

  • Opinión - César (portada)

    ¿Hay alguien ahí?

    Opinión - César (Faldón)

    Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado en El Comercio, sobre las consecuencias que está teniendo para entidades y asociaciones de Gijón, la mala gestión de FORO

    Nadie contesta. Línea cortada. Esa es la sensación que tienen las organizaciones sociales, culturales o deportivas de la ciudad con las que nos reunimos el pasado jueves para abordar la problemática relativa la tramitación de los convenios y subvenciones en el Ayuntamiento de Gijón. Unas organizaciones asfixiadas que están acostumbradas a relacionarse con la Administración y que saben que en esa relación pueden surgir problemas, pero que no entienden que en la otra parte no haya nadie dispuesto a dar respuesta a esos problemas.

    No solo es un una cuestión de inexplicables retrasos y de celo en la fiscalización. Falta interlocución. Lo que debería ser un diálogo fluido entre gobierno municipal y sociedad civil organizada va camino de convertirse en un monólogo con muy poca gracia, donde una parte habla pero no explica, dice pero no escucha.

    ¿Cómo puede ser que los convenios con las organizaciones de la ciudad se firmen en muchos casos a final de año? ¿Por qué pasan meses y meses hasta que llega el dinero a las entidades? ¿Qué motivo hay para utilizar distintos criterios en la tramitación y justificación de convenios? ¿Cuál es la razón que hace que la justificación de subvenciones se ha convertido en una auténtica carrera de obstáculos? La respuesta del gobierno de Foro unas ves es “no sabe” y otras “no contesta”.

    Pero la pregunta más importante es: ¿valora realmente el gobierno de Foro el trabajo del tejido asociativo de la ciudad? No voy a esperar la respuesta, pero los casquistas no deberían olvidar el gran valor que tiene la red de asociaciones, fundaciones y otras entidades que cubren los medios escasos con gran ilusión, que están absolutamente comprometidas en la mejora de ciudad y que llegan allí donde el Ayuntamiento de Gijón no llega.

    Tampoco deberían olvidar que detrás de esas organizaciones hay personas, muchas personas. Voluntarios y voluntarias que restan tiempo a amigos y familia para entregárselo a otras personas, colaboradores que prestan su apoyo económico a diversos proyectos y actividades y grandes profesionales que desarrollan un trabajo que rara vez está lo suficientemente remunerado. Gente corriente y moliente para la que su mayor premio es mejorar la ciudad en la que viven.

    Inexplicablemente en Gijón esta labor en lugar de ser reconocida acaba siendo perseguida. Suena fuerte pero lamentablemente es así. Una persecución que se resume en el siguiente testimonio: “te preguntan por las facturas, por los justificantes de pago y por papeles y más papeles, pero nunca por las personas que atendemos”.

    Seríaa deseable que el gobierno municipal reaccionara ante una situación que se ha convertido en insostenible. Que abandone la desidia, que dé la cara y que dialogue en un contexto de colaboración mutua con el tejido asociativo. De lo contrario, quienes están al frente de las entidades imitarán al genial Gila diciendo: ¿Hablo con el enemigo? Y lo que es peor, después de no encontrar respuesta, finalizarán su monólogo así: Aquí alguien ha matado a alguien…

  • Opinión - Josechu (portada) copia

    Gijón se merece un trato diferente

    Opinión - Josechu (Faldón)

     

    Artículo publicado por el portavoz del Grupo Municipal Socialista, José María Pérez, en El Comercio, sobre el ninguneo de Gijón en los presupuestos presentados por Rajoy y apoyados por FORO

    Esta ciudad tiene derecho a recibir un trato justo, con un nivel de apoyo similar al que reciben otras ciudades de España con problemas similares, y el gobierno promovido por la coalición FORO-PP no se lo está dando.

    Ahora los socios electorales aparentan discutir como lo hicieron en el pasado pero en diciembre de 2015 y junio de 2016 se presentaron juntos a las elecciones, sin los desacuerdos que ahora simulan tener emulando a los “Pimpinela”. Sin embargo, ambos grupos son responsables de unos Presupuestos Generales del Estado que continúan la senda de abandono que Mariano Rajoy inició en 2012 tras su llegada a la Presidencia del Gobierno. El recorte de inversiones que plantean para Asturias es de un 31% respecto al año pasado, mientras los problemas siguen sin respuesta y no se vislumbra ningún interés en resolverlos.

    Nos cuenta el Ministro-Alcalde de Santander que no puede dedicar dinero a conectar el túnel del Metrotrén o a construir una estación intermodal en Gijón porque no hay acuerdo en Asturias. Sería de agradecer que el señor De la Serna dejara de tomarnos el pelo a los gijoneses y gijonesas, tratando de justificar lo injustificable y utilizando argumentos falsos para no reconocer que no hay un céntimo para Gijón.

    Le recuerdo al señor Ministro que sí hay un acuerdo en torno al Plan de Vías. Lo formalizaron FORO y el PP en el Consejo de Administración de Gijón al Norte el 18 de diciembre de 2015, 2 días antes de las elecciones generales. De lo que allí acordaron no han ejecutado absolutamente nada y el calendario que propusieron está hecho añicos. Aquello fue un brindis al sol para disfrazar la propaganda electoral de su coalición y engañar a la ciudadanía de Gijón, cosa que demuestran sus hechos desde entonces.

    En cualquier caso, el máximo responsable de Fomento utiliza excusas de mal pagador, tan malas como el teatrillo con el que esta semana nos castigaba la señora Moriyón. La Alcaldesa pretende ahora que olvidemos que ella fue quien ha ido sacando conejos de la chistera para facilitar al PP coartadas que paralizasen o retrasasen las inversiones que más necesita Gijón. Hay que recordarle que había un proyecto cuya ejecución reclamaban las entidades sociales y la gran mayoría de las fuerzas políticas. Ella sin embargo decidió sacarse unos “dibujinos” de la manga para justificar un cambio radical del proyecto aprobado y facilitar así que el gobierno de Rajoy no hiciese nada.

    Sin análisis alguno que lo sostuviera, el gobierno municipal brindó al Ministerio de Fomento la excusa perfecta para no gastar un euro y no hacer nada mientras supuestamente se estudiaba la propuesta. Y así estamos hoy: sin proyecto, sin estudios y sin un euro que dedicar a conectar el túnel sin trenes de Cascos, con la red de Cercanías.

    No es la crisis, ni son los problemas técnicos, es la falta de voluntad de unos y otros. De la pareja bien avenida que concurrió unida a los últimos comicios, porque a ambos les salía más rentable, y que ahora aparenta tirarse los trastos en público, mientras en privado urden su próxima entente. Hoy ya sabemos que el precio de sus acuerdos lo pagan los gijoneses y gijonesas en forma de desatención y abandono.

    Gijón merece un trato diferente y la pareja de hecho FORO-PP ya ha demostrado sobradamente que no se lo dará.

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