• El Medio Ambiente en Gijón y su ilustrísima la Ineptitud.

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    La alcaldesa Morillón declaraba hace unos días, a la salida de una reunión del Consejo Municipal de Medio Ambiente, que en Gijón no había habido política medioambiental hasta que ella llegó. Repetía lo que dijo hace casi dos años recién nombrada alcaldesa. Entonces, sin proyecto de ciudad, y peor aún, sin conocimiento de ella, se mostraba a sí misma como una especie de salvadora medioambiental. Hoy ya estas afirmaciones hay que tomarlas por lo que son, una amplia dosis de cinismo y osadía que ocultan una ineptitud reiterada.

    En dos años todo el trabajo nuevo de medioambiente en el Ayuntamiento de Gijón se reduce a un “Inventario de emisiones de dióxido de carbono”, por cierto un proyecto que ya había quedado preparado, para sacar a contratación pública, incluso con los pliegos económicos y administrativos hechos, antes de que la Sra. Morillón arribó al Ayuntamiento de Gijón.

    El conocimiento que entonces tenía sobre política medioambiental y ciudades quedó rápidamente explicitado cuando desmembró el área de medioambiente y lo repartió entre diversas concejalías, muchas de las cuales sus prioridades poco tienen que ver con la sostenibilidad. Así ella se quedó con el aire, la calidad de aguas de mar y las multas por ruido, temas importantes, pero una manera de ver la política medioambiental en las ciudades con una escasez que asusta.

    Todo lo verde se fue a manos de un concejal conocido en la ciudad como el concejal de los asfaltos: desde entonces no se ha vuelto a plantar ni un solo árbol y se están talando sin sentido muchos de los ya asentados. Por cierto los árboles siguen siendo el instrumento más eficaz en la lucha contra la contaminación y el CO2.

    Mientras tanto las ciudades caminan todas en otro sentido. No estaría mal que la señora alcaldesa leyese algo sobre naturaleza y ciudad y más aún sobre las estrategias de introducir medidas sostenibles en ciudades industriales, entonces quizás respetaría muchos de los proyectos medioambientales llevados a cabo en Gijón y que ella parece no conocer o despreciar: la restauración del vertedero de Pica Corros (dos años y no se ha hecho un plan director), el Arco Medioambiental, el Parque Fluvial, Monte Deva, las muchas sendas, los carriles bici, el Jardín Botánico, los Pericones, las medidas de eficiencia energética, el apiario, el Centro de Interpretación de la Naturaleza, el Plan de playas, la red de Depósitos de Retención de Aguas de Tormenta, el Cabayón de Granda, los planes de educación y sensibilización…, decenas y decenas de proyectos de todos los tamaños en un área que gestionó cerca de 100 millones de euros todos los años. Para la Señora Morillón esto es ¡Nada! Todo eso es nada, al lado de su estudio de emisiones.

    Pero, hablemos de aire. Hace ya veinte años que Gijón puso en marcha “El plan de mejora de calidad del aire de la ciudad de Gijón”, a partir de ese momento se llevaron a cabo montones de medidas, que van desde actuaciones de mejora en la eficiencia energética de las instalaciones municipales, a acuerdos con empresas para minimizar los problemas de contaminación, ordenanzas, subvenciones a vecinos para cambiar calderas, mejoras en los vehículos municipales introduciendo sistemas menos contaminantes, la incorporación de la bicicleta, Son tantas las medidas que es difícil resumirlas en un solo artículo, pero se hacen notar en la evolución de la calidad del aire de nuestra ciudad, que mejoró de forma muy importante en esos años.

    Desde el año 2004 al 2011 los proyectos realizados en el área de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Gijón fueron los más premiados de todas las áreas municipales, desde el BEST de la UNESCO, hasta el premio Ciudad Verde de la Fundación Biodiversidad, pasando por el premio de urbanismo sostenible de la Red de Ciudades por el Clima, etcétera. Más de veinte premios y reconocimientos.

    Cita la Sra. Morillón el programa europeo SAVE: Agencia Local de la Energía. Lo cita para menospreciar el trabajo allí realizado. Si hubiera hecho el mínimo esfuerzo de leer la memoria final del programa y la valoración que de él han hecho los inspectores europeos no hablaría por hablar. Pero para la mediocridad siempre ha sido más fácil criticar las actuaciones de otros, manipulando las informaciones y los datos.

    El ruido, la contaminación, la densidad el tráfico, la gestión de los residuos, el saneamiento, el agua, las zonas verdes, las playas…, son reflejo de nuestro modo de vivir. Problemas ambientales que nos exigen a los responsables políticos de ámbito local plantear propuestas serias, complejas, con soluciones a medio y largo plazo, producto de una reflexión política amplia, alejada de los análisis coyunturales del momento y que respondan a la idea del Gijón que queremos ir construyendo.

    Se van a cumplir dos años de gobierno y lo que se pide a un gobierno municipal son hechos. Iniciativas. Ya no cuela que se culpe a otros de la dejadez municipal, ni los excesos de teatralización de la Sra. Morillón cubren la indefensión jurídica en la que dejan al Ayuntamiento de Gijón una y otra vez, como en el caso del Plan General de Ordenación. Aparcar los nervios y gobernar para todos, tomando decisiones aunque se yerre, esa es una medicina que cura los efectos de la dejadez y la ineptitud.

    Angel Calvo Cuesta

    Vicesecretario General del PSOE-Gijón

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