• En nombre de la incompetencia.

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    Este viernes el pleno votará los presupuestos presentados por FAC para el año 2013. Por segundo año consecutivo fuera de plazo, y por segundo año en medio de un espectáculo poco edificante.

     Y es que desde la vuelta de Álvarez Cascos a la política, la derecha asturiana representa su particular baile de máscaras, en el que una serie de personajes se dedican a dar vueltas y vueltas en torno a la urna electoral, ocultos curiosamente todos bajo el mismo disfraz: el de la derecha más personalista y cainita de las que aún campan por España.

     Pero abstraigámonos del decorado, dejemos al PP regional deshojando esa particular margarita de intereses, rencillas y congresos y vayamos a los números. Analicemos las cuentas de ingresos y gastos para intentar responder a una pregunta ¿A qué intereses o planteamientos políticos sirve este presupuesto? ¿En nombre de quién o de qué se presenta?

     Digamos para empezar que éste no es un presupuesto técnico, desde luego no se presenta en nombre de la estabilidad ni de la eficiencia económica. Ningún gestor que se precie presentaría en tiempos de crisis un presupuesto que incumple la ley de Estabilidad Presupuestaria, multiplicando por tres el crecimiento del gasto autorizado por el Estado. Pocas mejoras de gestión hay en un presupuesto que aumenta los gastos de personal a pesar de los sacrificios laborales impuestos desde Madrid a los funcionarios. O que sólo es capaz de cuadrar las cuentas de algunas empresas municipales subiendo considerablemente las tarifas a los usuarios.

     Desde luego no es tampoco el presupuesto de la izquierda. Los recortes en los programas de empleo, en cooperación internacional, o el menor dinero disponible para programas de ayuda al alquiler, muestran claramente que, por mucho que se haya querido disfrazar, este no es precisamente un presupuesto comprometido con los más necesitados.

     Pero lo verdaderamente asombroso es comprobar que este no es tampoco un presupuesto de derechas, o al menos no responde a nada de lo que la derecha ha venido reclamando como señas de identidad a lo largo de los últimos años. ¿O acaso puede ser de derechas un presupuesto que en tiempos de crisis aumenta los impuestos a los ciudadanos para financiar un incremento de sus gastos corrientes? Y es que ni siquiera Rajoy, con todos sus incumplimientos electorales se ha atrevido a tanto, y aunque ha subido los impuestos ha recortado también los gastos, en línea con una política económica que, aunque equivocada, le permite al menos seguir justificándose en la necesaria reducción del déficit.

     El viernes se votará por tanto un presupuesto incoherente, que baja el precio del golf o el hípico municipal para subir el  billete del autobús. Que aumenta considerablemente impuestos como el IBI, para reducir el gasto en programas de empleo. En el que crece el gasto corriente y de personal a pesar de que los empleados municipales trabajarán cada uno más de cien horas más al año. Un presupuesto en que no responde a ninguna lógica ni ideología, ni representa los intereses legítimos de nadie, en definitiva, un presupuesto que se presenta, básicamente, en nombre de la incompetencia.

    Angel Calvo Cuesta

    Vicesecretario General del PSOE de Gijón

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