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LOS 80

La recuperación de la democracia en los Ayuntamientos trajo consigo profundos cambios en las Administraciones más cercanas a la ciudadanía. Gijón sufrió profundos cambios estructurales que mejoraron la calidad de vida de sus vecinos.

La imaginación llegó al poder municipal y Gijón se fue transformando en una ciudad moderna

La victoria socialista en los comicios locales del 3 de abril de 1979 supuso la oportunidad para el PSOE de demostrar su compromiso de eficacia, honestidad y representatividad a los gijoneses.

El PSOE lideró el nuevo Gobierno municipal haciendo frente desde su nuevo papel institucional a una ciudad con gravísimos problemas sociales, laborales y de infraestructuras tanto en el centro como en los barrios y la zona rural provocados por una gestión desastrosa y caótica durante cuarenta años y por una crisis industrial global que golpearía con gran fuerza nuestra tierra.

Actuaciones básicas en cualquier municipio moderno como la escolarización, la recogida de basuras y la limpieza, la implantación de redes de abastecimiento, alcantarillado y alumbrado, el transporte público o la dotación de una policía municipal fueron medidas prioritarias en este período junto a propuestas innovadoras como la Universidad Popular y proyectos a largo plazo como la recuperación del Muelle y Fomento para la ciudad.

Todos estos proyectos, a los que se sumaría la creación de la Fundación Municipal de Servicios Sociales y del Patronato Deportivo Municipal en 1982, fueron impulsados no sólo por el Ayuntamiento sino también por los movimientos sociales al frente de los cuales las asociaciones de vecinos desarrollaron un papel vital en la consolidación del proyecto ciudadano como fuente de participación crítica y comprometida con la mejora de vida en Gijón.

En 1983 volvimos a ganar las elecciones municipales, esta vez por mayoría absoluta. Este segundo gobierno municipal permitió desarrollar aspectos clave para Gijón. Se crea la Fundación Municipal de Cultura vertebrando la ciudad a través de la misma. En 1985 se aprueba la Ley de Bases de Régimen Local que permitiría modernizar la administración local. Un año después se aprobó el primer Plan General de Ordenación Urbana que proyectó actuaciones de gran relevancia en cuanto a saneamiento, reforma interior y dotación de infraestructuras, comenzando así el camino de recuperación de espacios degradados e iniciándose, entre otras, las negociaciones con el ejército para acondicionar el cerro de Santa Catalina como zona de uso público y recreativo.

En 1987 tras el cambio del cartel electoral los socialistas llevamos a Vicente Álvarez Areces a la Alcaldía continuando la labor de transformación de una ciudad industrial en declive en referente municipal del norte de España.

La mejora en la coyuntura económica y la apuesta decidida por las políticas de empleo permitieron que, a finales de los ochenta, la ciudad encarase el final de siglo con una economía más diversificada, potenciando el turismo y los servicios al tiempo que se mantenía la base industrial con un apoyo decidido a la innovación. Al tiempo se amplió la red de equipamientos y servicios municipales existentes en una clara apuesta por la mejora de la calidad de vida de la ciudadanía gijonesa.

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