• González (PSOE) culpa a Foro de los retrasos en la licitación de la estación intermodal

    “Pueden decir lo que quieran, esto es producto de que no se construyera la estación en 2012”, replica la alcaldesa

    GIJÓN, 10 (EUROPA PRESS)

    La ALCALDESA DE GIJÓN, Ana González (PSOE), ha sostenido este viernes que fueron las decisiones del anterior Gobierno de Foro las que han generado retrasos en la licitación de la estación intermodal, una vez que cambiaron la ubicación prevista para Moreda a la parcela frente al Museo del Ferrocarril.
    “Estamos donde nos llevó Foro”, ha asegurado. En este sentido, González, en declaraciones a los medios de comunicación tras la inauguración de la jornada organizada por la Cámara de Comercio de Gijón, ha acusado a los grupos de oposición de derecha de intentar “manipular la historia”.

    A este respecto, ha recordado que se está tramitando el estudio informativo que obligatoriamente una vez que se cambió la ubicación de Moreda 2010. Falta, por parte del Ministerio de Transición Justa, refrendar este estudio y hacer la Declaración de Impacto Ambiental.
    “Pueden decir lo que quieran, esto es producto de que no se construyera la estación en 2012”, ha dejado claro la regidora gijonesa. Ha recalcado, además, que hasta 2019 no se firmó el nuevo convenio, por lo que ha incidido en que en ese periodo de tiempo, de 2012 a 2019, “no se hizo nada”, salvo en 2018 cuando se sacó la licitación del estudio informativo.

    González ha reconocido que si bien quiso en su día parar este estudio porque estaba aún vigente la Declaración de Impacto de la estación de Moreda, viendo que grupos de la oposición amenazaban con acudir a los tribunales, y para evitar retrasos mayores, decidió no hacerlo.
    Asimismo, pese a que se habla de una media de cuatro meses, no ha querido hablar de plazos, dado la complejidad de la obra. Ha señalado, además, que la pandemia de la COVID-19 no se lo ha puesto fácil tampoco a las administraciones. Sí que ha adelantado que próximamente una reunión para que el Ministerio dé un informe de situación y de posibles plazos.

    IBI PARA RICOS
    Preguntada por el llamado IBI sobre ricos, ha incidido en que ya se había incluido en las Ordenanzas Fiscales pero se incluyó en las excepciones por la pandemia de la COVID-19.

    Dicho esto, ha apuntado que iniciarán negociaciones presupuestarias con los grupos de la oposición, y se verá que es lo que plantea cada uno. “Socio principal será aquel que nos ayude a sacar presupuestos”, ha remarcado.

  • Tradiciones que cambian

  • Una nueva tradición para El Bibio, artículo de opinión de Ana González Rodríguez, en La Nueva España

  • ¿Tradición o razón?, artículo de opinión de la alcaldesade Gijón/Xixón en el diario El Comercio

     

  • Tribuna de opinión de Ana González

    Sin falso testimonio. Las intenciones del reglamento de laicidad y algunas acusaciones que faltan a la verdad

    Artículo de opinión de Ana González Rodríguez, alcaldesa de Gijón/Xixón, publicado en el Diario La Nueva España el lunes 26 de abril de 2021

  • DE DICTADURAS Y EXAGERACIONES

    • Artículo de opinión de  publicado en La Nueva España el miércoles 14 de octubre 

    Se preguntaba recientemente el concejal del Partido Popular en el Ayuntamiento de Gijón/Xixón, el señor Alberto López-Asenjo, por qué los socialistas nos sentíamos acosados tras tomar medidas que tienen como principal objetivo beneficiar y mejorar la salud de nuestros vecinos y vecinas, y a la vez volvía a calificar al gobierno municipal de dictadura socialista. Curiosa manera la de preguntar algo y responderse al mismo tiempo con descalificaciones.

    Lejos de considerar un exceso esas declaraciones, añade ahora que la dictadura socialista que imagina es de carácter arquitectónico marxista, está dirigida por un politburó, evocando así el estilo soviético de gobierno, aunque calificándolo de cortijo para darle quizás un toque más castizo.

    Partiendo del supuesto bienintencionado de que la desbordante imaginación del representante del Partido Popular no le lleva al estado de nublar su visión de la realidad y que, por lo tanto, no cree realmente que esta ciudad esté dirigida por una dictadura del proletariado, sino por un gobierno municipal legítimamente constituido que toma sus decisiones dentro del máximo respeto a las normas democráticas, entiendo que lo que pretende el señor López-Asenjo con tal exageración es simplemente denunciar una supuesta falta dialogo del equipo de gobierno de la ciudad.

    Obvia que la ciudadanía gijonesa valida con un uso generalizado el nuevo espacio puesto a su disposición en el Muro -muy al contrario de lo que se pronosticaba-, que numerosos colectivos ciudadanos consideran necesarias estas actuaciones y que en muchas de las iniciativas desarrolladas en el ámbito de la movilidad que está impulsando el Ayuntamiento de Gijón/Xixón, se han introducido cambios sobre las propuestas iniciales, tras realizarse cuantas reuniones fueran necesarias. La propia plataforma creada ex profeso para oponerse a este cambio, actuando al margen de las asociaciones vecinales de la zona, que como es bien sabido no comparten su criterio, fue recibida tanto por los representantes del gobierno municipal como por los responsables orgánicos del PSOE.

    Conviene, por tanto, recordar una vez más que no compartir los criterios del señor López-Asenjo no nos hace a las y los socialistas ni menos demócratas ni más radicales, simplemente discrepamos en una acción que creemos necesaria al dar mayores garantías para la salud y el bienestar de la gente. Sí, en cambio, es preocupante que por su parte se utilice un tono cada vez más despectivo con quienes representan a opciones diferentes, o simplemente con quienes manifiestan opiniones que no coinciden con las suyas.

    Es cierto que vivimos momentos políticos muy polarizados en los que por parte de la derecha política todo se convierte en excusa para la confrontación y el bloqueo, y sinceramente se lo digo al señor concejal del PP: creo que ya tenemos bastante de eso en la política española. Podemos debatir sobre lo que hace o plantea el gobierno municipal, también sobre las diferentes alternativas para atender las demandas y aspiraciones de nuestro concejo o, por el contrario, dedicar todos los esfuerzos a ponernos etiquetas con palabras exageradas y vacías. Es probable que la ciudadanía valore más lo primero que lo segundo, pero de algo no cabe la menor duda: que depende de cada uno lo que podamos o queramos aportar a Gijón/Xixón. Las y los socialistas apostamos claramente por el debate público democrático, es decir, por el diálogo, pero sin distorsionar la realidad presente con viejos estigmas plagados de dictaduras y exageraciones.

    Iván Fernández Ardura

    Secretario General

    Agrupación Municipal Socialista de Gijón/Xixón

  • Sobre discrepancias democráticas

    El representante en el Ayuntamiento de Gijón/Xixón del Partido Popular, el concejal Alberto López-Asenjo, llama “dictadura socialista” a un equipo de gobierno democráticamente constituido que toma sus decisiones dentro del máximo respeto a nuestro marco legal, y a la vez se extraña de que los y las socialistas nos sintamos acosados por avanzar en iniciativas destinadas a dar mayores garantías de salud a la ciudadanía.

    Se trata del mismo partido que calificó de “dictadura constitucional” al esfuerzo del Gobierno de España  -dentro siempre del máximo respeto a la Constitución-, por mantener el Estado de Alarma en nuestro país, decisión que, como todo el mundo reconoce ahora, fue clave para controlar la primera ola de la COVID-19, y proceso que, por cierto, el Partido Popular logró acortar, impidiendo así que la desescalada se prolongara lo suficiente en algunos territorios de nuestro país como Madrid.

    Aunque se trate de ocultar la realidad, muchas de las actuaciones que ha tomado el Ayuntamiento de Gijón/Xixón en materia de movilidad incluyen modificaciones respecto a los planteamientos iniciales tras ser solicitadas por diferente colectivos, y es que este gobierno municipal se siente tan implicado en la lucha contra la COVID-19 como sensible ante las demandas ciudadanas.

    Que no se asuma una determinada posición política no es más que sana discrepancia democrática, personalmente prefiero al Partido Popular que hace propuestas -algunas de las cuales esta “dictadura socialista” no tuvo inconveniente en apoyar-, y no al que decide optar por palabras exageradas sin justificación alguna.

    Quedan todavía años para las próximas elecciones locales, tenemos antes que afrontar, por tanto, muchos retos y problemas en nuestro concejo, algunos de suma importancia, y es por eso que creo muy necesario y útil para la ciudadanía tratar de mantener un tono constructivo en la política gijonesa, pues la crispación no solo no soluciona nada sino que dificulta alcanzar metas por el bien común de nuestro concejo y de todos sus vecinos y vecinas.

    Iván Fernández Ardura, secretario general de la Agrupación Municipal Socialista de Gijón/Xixón

  • 12 de agosto, Día Internacional de la Juventud

    • Artículo publicado en el diario El Comercio el miércoles 12 de agosto de 2020
    • Roberto Lena, Secretario de Organización de la Agrupación Socialista de Gijón/Xixón

    Juventud, la mera palabra nos lleva a años atrás con añoranza pero con la sonrisa fácil para quienes vivimos un periodo de nuestra vida llena de cambios, transformaciones, experiencias y vivencias que nos moldearon como individuos. A pesar de ello, no debemos olvidar a otras y otros jóvenes que tuvieron, y por desgracia sigue ocurriendo, una juventud marcada por la precariedad en el empleo, por los problemas familiares, económicos o sociales. La juventud de hoy ha vivido dos grandes crisis mundiales, una económica y la sanitaria de 2020. En la primera de ellas las y los jóvenes, junto con las mujeres, vivieron un momento marcado por la falta de oportunidades y de futuro. La mirada del gobierno popular de Mariano Rajoy, ajena a sus necesidades y las políticas orientadas más hacia los grupos de poder, llevó consigo una gran brecha económica, un rejuvenecimiento de la pobreza y un desencanto que hizo que nuestras y nuestros jóvenes con talento buscaran, por la falta de empleo, destinos lejanos, justo en esa edad donde la vida te suele dar el lugar en el que dibujar tu futuro.

    No podemos cometer los mismos errores en esta nueva crisis que les ha tocado vivir, y que nos sigue golpeando duramente. Y no lo vamos a hacer porque las políticas “sociales” del gobierno de Pedro Sánchez no son las mismas políticas “no sociales” del 2008. Este gobierno mira para la juventud a través de políticas que integran oportunidades para que la juventud haga la transición de su formación al mercado laboral. Invierte en sectores como el tecnológico, científico o medioambiental como elementos clave de sostenibilidad y desarrollo. Lleva a cabo medidas que favorecen la emancipación a través de mejoras para el acceso al alquiler, o el aumento de viviendas de suelo público. Realiza acciones en pro a la conservación del medio ambiente, herencia que dejaremos al irnos. En definitiva, un gobierno que sabe que la juventud no es la sociedad del mañana, es la sociedad del hoy, que precisa y necesita medidas adaptadas a sus necesidades para evitar lo ocurrido hace años.

    Por último, no quiero dejar de agradecer a nuestra juventud gijonesa su ejemplo durante el confinamiento. Necesitamos ese comportamiento ejemplar, necesitamos que seáis la barricada para frenar el coronavirus, necesitamos vuestra implicación en esta lucha. Por suerte, aunque sois menos propensos a los efectos de este virus que mata, no podéis llevarlo a vuestras casas donde abuelos, madres, padres no tienen ya vuestra fortaleza física. El hecho de no llevar puesta la mascarilla puede llevar a la muerte de quienes queréis y os quieren. Volved a ser ejemplares, volved a hacernos fuertes.

  • Yolanda

    El fallecimiento de cualquier persona a la que sentimos próxima produce dolor, pero la pérdida de Yolanda González Huergo me entristece profundamente. A lo largo de este último año tuve la oportunidad de conversar con ella muchas veces, de compartir preocupaciones, de discutir puntos de vista, y siempre encontré en ella una interlocutora dispuesta a defender sus convicciones, pero también a cooperar en beneficio de la sociedad a la que ambas, desde distintas responsabilidades, nos habíamos comprometido a servir. Quiero enfatizar eso, porque es importante: aún siendo consciente de que su enfermedad no le pondría las cosas fáciles, Yolanda quiso mantener su compromiso cívico y ejerció como concejala hasta que las fuerzas se lo permitieron, no se refugió en el “no hacer”, sino que consideró que su vida era “hacer”. Y lo hizo, además, manteniendo una actitud tan positiva, tan alegre y tan enérgica que era imposible no admirar su tesón, su optimismo, su esfuerzo, sus ganas de conseguir un Gijón mejor. Desde nuestras diferencias políticas, siempre vi en ella a una compañera, porque nos unía la vocación de servicio público que ha de regir la actividad política. Su muerte supone una pérdida importante para este Ayuntamiento, que se queda sin una concejala comprometida y entregada, pero para mí constituye una inmensa pena porque siento que mujeres como ella son imprescindibles para contribuir a que nuestra sociedad sea más rica, más lúcida, más igualitaria, más habitable.

     

    Ana González Rodríguez

  • Buscar la felicidad pública

    En el año 1782, Gaspar Melchor de Jovellanos remitía al Ayuntamiento de Gijón un plan de mejoras en el que proponía diversas actuaciones encaminadas a hacer de su ciudad un lugar más habitable. Era una vocación derivada de la lealtad a uno de los principios que con más fuerza guiaron los ideales ilustrados: aquél que defendía y reivindicaba la consecución de lo que entonces se llamaba “felicidad pública” y que no era otra cosa que el antecedente directo de lo que conocemos hoy como “estado del bienestar”. Dicho de otro modo: una organización económica y social, pero también urbanística y medioambiental, en la que la ciudadanía se sintiera cómoda, y también realizada e integrada en un entorno del que se sentía partícipe. Unos años más tarde, en 1796, en su Memoria sobre las diversiones públicas, haría otra observación que, pese a referirse a un asunto distinto, se relaciona con aquello que exponía en sus propuestas para mejorar la villa en la que había venido al mundo: “Unas personas frecuentemente congregadas a solazarse y divertirse en común formarán siempre un pueblo unido y afectuoso. Serán de ánimo más elevado porque serán más libres, y por lo visto serán también de corazón más recto y esforzado.”

    Conmemorar el Seis de Agosto no es entregarse al recordatorio rutinario de una fecha inerte. Es recordar lo mucho que hizo y pensó para su lugar de origen alguien que, si se convirtió en uno de los representantes por antonomasia de la Ilustración española, fue justamente por su condición de ciudadano comprometido con su época y con la sociedad en la que le tocó vivir. Que además de describirla o analizarla desde la óptica del entomólogo que ordena y clasifica, reflexionó sobre sus carencias y virtudes y puso todo el esfuerzo del que fue capaz para solventar las primeras y potenciar las segundas. No podemos decir que en España saliera del todo bien el siglo XVIII. Los intereses estamentales, los privilegios de unos pocos, terminaron prevaleciendo sobre la prosperidad colectiva. Pero, aun así, la tarea de nuestros ilustrados no fue en balde. Más de doscientos años después del fallecimiento de Jovellanos, y a casi dos siglos de que Fernando VII ordenara asesinar a Rafael del Riego para instaurar su Década Ominosa, que trajo tan funestas consecuencias, permanecen vigentes las ideas que alumbraron aquellos que del padre Feijoo al fabulista Samaniego quisieron estimular con la luz de su pensamiento el avance de una sociedad condenada en demasiadas ocasiones a languidecer en la penumbra. Y ese afán de ir hacia adelante ponía uno de sus focos en las ciudades, que ya entonces comenzaban a configurarse como son ahora y se iban perfilando como los principales focos de actividad económica e industrial de un país que, paulatinamente, se adentraba en la modernidad.

    Conservamos los bosquejos del Gijón que imaginó el propio Jovellanos, aquél que luego se convertiría en realidad y que partía de las callejuelas de Cimavilla para expandirse hacia el sur, siguiendo el eje de esa amplia avenida que en tiempos se llamó Ancha de la Cruz y hoy es nuestra calle Corrida, y concluye en la emblemática Puerta de la Villa. Era la suya una idea de ciudad en la que predominaban las líneas claras, los espacios abiertos, la conexión entre urbanismo y naturaleza, de forma que mar, caminos y arboledas constituyeran un todo orgánico que los vecinos y vecinas podían sentir como parte irrenunciable de sus vidas. Era, por resumirlo, una ciudad concebida por y para las personas. Para que éstas desarrollasen su vida en ella y encontraran allí un marco idóneo en el que cumplir sus expectativas. Para que su trazado y sus perspectivas les llevasen a inferir que, más allá de las cuestiones o los condicionantes que pudieran separarlas, formaban parte de un todo que constituía la esencia y la razón mismas del propio espacio que las albergaba. La ciudad, en la cabeza de Jovellanos, no era un mero recipiente en el que aglutinar habitantes de toda clase y condición. Era un entorno vivo que se configuraba a partir de las necesidades de quienes lo poblaban y, lejos de encorsetarse en modelos preestablecidos, mutaba y se reinventaba tantas veces como hiciera falta a fin de satisfacer las necesidades de sus vecinas y vecinos.

    No podemos perder de vista ese propósito. Las personas constituyen el sujeto activo de las ciudades, y éstas deben concebirse para que sus habitantes las disfruten de una manera enriquecedora y saludable. La situación que se ha creado a consecuencia de la expansión de la COVID-19 ha puesto en evidencia cómo las ciudades no siempre se complementan con las personas del modo que debieran, y nos ha hecho ver hasta qué punto es necesario repensarlas, imaginarlas de nuevo, para que las calles no sean un mero escenario de la vida, sino el motor que impulsa ésta y la hace digna. Entre los desvelos de Jovellanos, cobraba especial importancia aquél que perseguía dotar a su Gijón de paseos anchos y arbolados, de grandes avenidas que permitieran a las personas caminar y expandirse, de plazas en las que sentarse a descansar, y dialogar, y encontrarse. Convertir esta ciudad, en resumen, en un gran foro concebido para fomentar la interacción entre las personas, y para construir a partir de ella una sociedad mejor y más fuerte. Creo que debemos retomar esa ambición y situarla en el centro de nuestros objetivos para diseñar, en los próximos años, un Gijón más saludable en donde los hombres y las mujeres sean los verdaderos protagonistas y que, a imitación de otras grandes ciudades europeas, convierta la movilidad sostenible en uno de sus rasgos paradigmáticos. Un Gijón que recupere y actualice el propósito ilustrado que alumbró los grandes bulevares y halle en los espacios compartidos el aliciente para vivificar nuestra conciencia ciudadana, para fortalecer nuestro compromiso comunitario; para continuar buscando la felicidad pública a lo largo de un camino que debemos recorrer juntos, sin olvidar lo que hemos sido y sin perder de vista aquello que queremos llegar a ser.

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