• Opinión - Ana (portada) copia

    La foto de la vergüenza

    • Artículo de la candidata del PSOE a la Alcaldía de Gijón, Ana González, publicado en La Nueva España de Gijón

    Hubo muchas banderas y ninguna verdad el domingo pasado en la plaza de Colón. La convocatoria lanzada por Ciudadanos y secundada por el PP y por esa ultraderecha a la que ambos se han aliado desesperadamente a la busca de un inmediato rédito electoral no les salió como esperaban y sirvió, fundamentalmente, para que sus líderes nacionales y autonómicos quedaran retratados. Ocurrió así en sentido metafórico -puesto que todos parecían sentirse muy en su salsa en compañía de formaciones tan poco ortodoxas, desde el punto de vista democrático, como Falange u Hogar Social-, pero también en el literal, dado que ninguno puso el menor problema para que les inmortalizasen en una instantánea que ya se conoce como la foto de la vergüenza por cuanto implica la claudicación de una derecha que se calificaba a sí misma como constitucional ante los nuevos abanderados del neofranquismo.

    Estaba allí, en primera fila y ocupando plaza junto a Pablo Casado, la mismísima Carmen Moriyón, alcaldesa de nuestra ciudad, quien un día antes ya había convocado por su cuenta y riesgo una concentración “por la unidad de España” que ni siquiera llegó a reunir a mil personas en Oviedo. Quizá haya que recordar que hace cuatro años, poco antes de las elecciones municipales de 2015, la formación ultraderechista Vox anunció que no presentaría candidatura en Gijón porque se sentía totalmente identificada y representada por la de Carmen Moriyón y con las políticas desarrolladas por Foro Asturias. La noticia pasó algo inadvertida en aquel momento, pero dejó las claves de una evidencia: el partido fundado por Álvarez-Cascos y donde ahora ostenta el poder la propia Moriyón se encuentra más próximo a aquéllos que quieren romper el Estado de las autonomías (y, por tanto, la Constitución), acabar con el feminismo y restringir nuestras libertades que con quienes nos obstinamos en defenderlas. Cabe preguntarse cómo es posible que desde la izquierda no todo el mundo lo viera así y hubiera quienes prefiriesen entregarles el poder durante cuatro años más, antes de explorar un pacto progresista para la mayor ciudad de Asturias. En fin.

    La presencia de Carmen Moriyón en la que ya ha sido llamada “la foto de la vergüenza”, avergüenza, sonroja, abochorna, máxime porque estamos hablando de la persona que, más allá de ser la Alcaldesa de Gijón, es la responsable de las políticas de igualdad en nuestra ciudad. De ella depende directamente la Oficina de Políticas de Igualdad desde la que se impulsan y diseñan las políticas para acabar con la discriminación que sufren las mujeres por ser mujeres, para luchar contra la violencia de género y dar asistencia integral  a las mujeres que la sufren: el Centro Asesor de la Mujer; programas  en centros educativos como Educar para la Igualdad, Escuela Feminista Rosario Acuña, la  Unidad de Género o subvenciones a asociaciones y colectivos de mujeres, son algunos de sus servicios y programas. Pero ella arropa a VOX, un partido que niega la violencia de género, que quiere derogar la Ley integral, que denuesta e insulta al movimiento feminista, que quiere prohibir el aborto negando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

    ¿Quién es Carmen Moriyón? ¿Se puede ir  de la mano de VOX en la plaza de Colón e inaugurar en Gijón el parque del Tren de la Libertad? ¿No sintió vergüenza de estar allí y negar así a su ciudad, a las asociaciones de mujeres de Gijón  y su trabajo a favor de la igualdad? ¿Se sintió cómoda nuestra alcaldesa al estar en primera línea con quienes están en contra de la igualdad de mujeres y hombres, niegan la desigualdad de género y los derechos de las mujeres?

    Gijón y Asturias significan todo lo contrario de lo que significa esa ultraderecha con la que no solo empatiza Moriyón, sino también quien puede llegar a ser su sucesor, Álvaro Muñiz, quien reconocía que pactaría, sin ningún pudor, el presupuesto de Gijón con VOX.

    Nuestra ciudad y nuestra comunidad autónoma se han caracterizado siempre por su hospitalidad con quienes vienen de fuera, por su lucha en favor de las personas trabajadoras, por avanzar en busca del futuro sin regodearse en la exaltación de vacuas glorias imperiales. Al menos ahora ya sabemos que Moriyón y su partido, FORO, prefiere correr a hacerse fotos vergonzantes con lo más rancio y casposo de la política nacional a gestionar una ciudad que, bajo su mandato, se ha convertido en una mala y amarga sombra de lo que fue en sus mejores tiempos.

     

  • Opinión - Ana (portada) copia

    El legado de los ausentes

    • Artículo de la candidata del PSOE a la Alcaldía de Gijón, Ana González, publicado en El Comercio

    No empezó el año con buen pie en nuestra ciudad. En los siete días que mediaron entre el 14 y el 21 de enero, de lunes a lunes, tuvimos que afrontar cinco pérdidas dificilísimas por el enorme sentimiento de orfandad que dejaron a su paso. Cinco fallecimientos totalmente inesperados de personas que, además de ser muy queridas y apreciadas por sus respectivas trayectorias, compendiaban, cada una a su manera, lo mejor de una época que también era nuestra y que poco a poco va quedando atrás de manera irremediable.

    El primero en decir adiós fue Juan Cueto Alas. Tenía la Medalla de Oro del Principado de Asturias y era Hijo Adoptivo de Gijón, y ninguno de esos reconocimientos le fue dado por capricho. Sus conocimientos, su vocación de aprender constantemente, su atención al pulso de los tiempos, hicieron de él una personalidad brillante que puso en marcha proyectos que destacaron con luz propia y que aún hoy se citan constantemente como referentes ineludibles. A él se debieron Los Cuadernos del Norte, aquella revista que marcó un paradigma en el panorama cultural de los ochenta, y de sus ideas nació el diseño español de Canal Plus, la primera televisión de pago de nuestro país.Con ella inició una senda que muchos creyeron errónea pero que terminó marcando el desarrollo del sector audiovisual. No sólo eso: en sus artículos, en sus libros, Cueto analizó el camino que nos iba conduciendo desde la posmodernidad a la globalización y, con su mirada lúcida y casi siempre profética desentrañó las claves del presente y aventuró la dirección del porvenir. Pero además, los asturianos y las asturianas le debemos algunos libros, como la ‘Guía secreta de Asturias’ o ‘Los heterodoxos asturianos’, que fueron importantísimos porque supieron observar nuestra comunidad autónoma desde una perspectiva clarividente y sanamente escéptica, concienzuda y desmitificadora.

    Un día después, sin darnos tiempo a digerir la tristeza, fallecía en su domicilio de Gijón el dibujante Isaac del Rivero, un artista conocido y reconocido cuyos trazos de adscripción hiperrealista forman parte del imaginario de varias generaciones. Su impronta, sin embargo, va más allá, y esta ciudad nunca le agradecerá lo suficiente el que, en 1963, tomara la iniciativa de instaurar en la Universidad Laboral un Certamen Internacional de Cine para la Infancia y la Juventud. En él estuvo el germen del actual Festival Internacional de Cine de Xixón, que conserva una sección modélica llamada ‘Enfants Terribles’ como homenaje a aquellos primeros tiempos en los que esta cita se dedicaba por entero a las generaciones más jóvenes. Quiero recordar también que Isaac del Rivero se ocupó de adaptar al cómic textos tan importantes de nuestra literatura como ‘La Regenta’ o ‘Adiós, Cordera’, y que también trasladó al lenguaje de las viñetas la vida de Jovellanos. Fueron empeños en los que persiguió, como siempre hizo, la excelencia artística, pero en los que también actuó movido por un intenso afán divulgador que permitió que la obra de ‘Clarín’ y la biografía del ilustrado gijonés llegaran de manera natural a un público amplio.

    Poco se puede decir de Vicente Álvarez Areces que no se haya dicho ya –yo misma me referí por extenso a su legado en un artículo que se publicó en este mismo periódico al día siguiente de su fallecimiento-, pero, al mismo tiempo, todo lo que se diga se quedará corto ante la magnitud de un legado que definirá durante mucho tiempo las personalidades de Gijón y Asturias. Es bien fácil apreciar todo lo que de él ha quedado en nuestra ciudad: basta con salir a la calle y dar unos pocos pasos para que, en cualquier esquina, nos encontremos con algún logro que, directa o indirectamente, debemos a Tini. El Teatro Jovellanos, los Centros Municipales, la red de saneamiento, la reforma integral de El Llano, las playas de Poniente y El Arbeyal o la Semana Negra, en cuyo nacimiento también tuvo mucho que ver Juan Cueto, son sólo unas pocas de sus muchas contribuciones a esta ciudad que le debe, en buena medida, su actual razón de ser. Su apuesta por el campus universitario de Viesques y su tesón para restaurar e imprimir un nuevo rumbo a la Universidad Laboral son el mejor ejemplo de su apuesta por la educación y la cultura, las piedras básicas sobre las que cimentó su pensamiento político y que siempre defendió sin ambages porque sabía que sólo a través de ellas se conforma una sociedad abierta, participativa y crítica.

    Esa sociedad era la que defendía, desde su republicanismo activo y mantenido a lo largo de las décadas, el apreciado Francisco Prendes Quirós. Sus facetas de abogado y de escritor, y los paseos que le convertían en un rostro habitual de las calles y las plazas y los cafés gijoneses, constituyeron la parte más visible de una personalidad riquísima y en cuya biografía destaca su importante contribución a nuestra democracia. Prendes Quirós fue, como recientemente recordaba Pedro de Silva, el hombre de Tierno Galván en Asturias, lo que es tanto como decir el representante de una idea del socialismo y la convivencia que cobró gran relevancia a partir del momento en el que nuestro país recuperó las libertades que le habían arrebatado los cuarenta años de dictadura. Formó parte del Gobierno preautonómico, el punto de partida de lo que hoy es Asturias, y todas las personas que compartieron con él aquellos años le agradecieron siempre su disposición al diálogo y un talante nada sectario y mucho más propenso al acuerdo que a los maniqueísmos.

    Y cuando la semana ya nos había sumido en una tristeza y un desconcierto que parecían definitivos, el pasado lunes conocimos el fallecimiento de Elena de Uña, una de esas mujeres que dejan huella allí por donde pasan porque su compromiso y su trabajo son tan admirables como invencibles. A Elena la recuerdan bien en la Sociedad Cultural Gijonesa y en otras iniciativas asociativas y culturales en las que se implicó todo lo que pudo y más, porque estaba firmemente convencida de que la cultura es el principal motor de las sociedades, y sabía que para arrancarlo con solvencia lo mejor es situarla a pie de calle. Era una mujer discreta, sin afición a ocupar primeros planos, pero cuya labor se hizo imprescindible a la hora de auspiciar iniciativas y proyectos que, desde finales de la década de 1970, ayudaron a dinamizar una ciudad que amenazaba con morir de depresión y terminó erigida en estandarte de un modo de entender la vida, la agitación social y la convivencia. Como mujer, no puedo menos que reivindicar su ejemplo. Como socialista, debo decir que me precio de haberla tenido como compañera.

    Demasiada pérdida en muy poco tiempo para una ciudad que ahora tendrá que ir paulatinamente digiriendo sus ausencias. Sin embargo, éstas no deben ser una excusa para que su trabajo permanezca sólo en el recuerdo. Hay dos objetivos inmediatos que Gijón se debería plantear para no ser desleal con todo lo que estas personas hicieron por y para ella: primero, perpetuar adecuadamente su memoria; después, tener presente todo lo que nos enseñaron y aprovechar ese bagaje para impulsarse hacia el futuro. Ni podemos ser injustos con su legado, ni nos podemos permitir el lujo de no tenerlo en cuenta.

  • Opinión - Ana (portada) copia

    El gran Alcalde de Gijón

    • Artículo de la candidata a la Alcaldía, Ana González, sobre el fallecimiento de Vicente Álvarez Areces, publicado en El Comercio

    Hay nombres propios que resultan ineludibles a la hora de explicar una época determinada. El de Vicente Álvarez Areces, ‘Tini’, es indispensable si se trata de referirnos al Gijón y la Asturias que hemos venido conociendo a lo largo de las cuatro últimas décadas. Desde que accedió por vez primera a la Alcaldía de nuestra ciudad, en 1987, hasta que cesó como presidente del Principado, en 2011, su pasión por la política y su compromiso firme con las libertades y con el socialismo fueron constantes, como lo fue su aspiración de trabajar por y para la ciudadanía.

    Tini comprendió que Gijón, una ciudad deprimida y lastrada con muchas asignaturas pendientes, sometida además a duras reconversiones de carácter industrial, necesitaba reinventarse, redefinirse, buscar en su propia esencia para encontrar motivos de los que sentirse orgullosa y lograr, así, salir del bache. Él, que se había forjado en la lucha antifranquista, supo interpretar el momento histórico y entendió que la ciudad tenía que conectarse consigo misma estableciendo un doble diálogo: de un lado, con ese mar al que, inexplicablemente, había dado la espalda durante mucho tiempo; del otro, con una ciudadanía numerosa, y no siempre asistida, que necesitaba servicios y mejoras que repercutiesen para bien en su calidad de vida.

    José Manuel Palacio, el anterior alcalde, había comenzado la tarea renovando infraestructuras que resultaban imprescindibles para cobrar un nuevo impulso, y Tini partió de ese gran trabajo previo para dejar su impronta en una ciudad que desde entonces, y para siempre, permanecerá vinculada a su recuerdo. La recuperación del Cerro de Santa Catalina (con la instalación allí del ‘Elogio del Horizonte’, esa magnífica escultura de Chillida que se ha convertido ya en un símbolo para las gijonesas y los gijoneses); la creación de la playa de Poniente sobre los terrenos de los viejos Astilleros del Cantábrico; la urbanización y consolidación (casi la reinvención) de la zona de El Llano; la concepción de nuevas instalaciones deportivas y de la red de centros municipales que vertebraron los distintos ejes urbanos y permitieron que los barrios se sintieran tan importantes, tan implicados en la ciudad, como el propio centro; la concepción y la materialización, en suma, de un Gijón al servicio de sus habitantes. La interpretación de la ciudad como una gran red social en la que personas, organismos e instituciones se conectaban para generar una corriente de vitalidad que lo impregnaba todo y llegó a generar admiración en toda España.

    Entendió que Gijón tenía que defender su identidad, pero también enriquecerla, e hizo de ella una ciudad abierta que rehabilitaba su patrimonio histórico-artístico al mismo tiempo que impulsaba el Festival Internacional de Cine, que reabría su flamante Teatro Jovellanos mientras inventaba la Semana Negra, que impulsaba la Feria Europea de Teatro para Niños y Niñas a la par que incorporaba los escenarios gijoneses al circuito de grandes conciertos internacionales. Tini supo, en definitiva, hacer de Gijón una ciudad inteligente, culta, osada, activa y reflexiva. Una ciudad que gracias a él entró con fuerza en el siglo XXI y cuyo nombre brilló con luz propia en todos los mapas.

    Por eso su pérdida, que supone una gran tristeza para toda Asturias, se hace especialmente dura aquí. Porque esta ciudad sabe que debe a Tini una buena parte de su razón de ser. Supo materializar ese ideal socialista que dice que la política ha de ser una herramienta para mejorar la vida de las personas, y tuvo la capacidad de ver hacia dónde caminaban los derroteros del futuro y hacer todo lo que estuvo en su mano para que la ciudad donde nació y vivió encarase con garantías los retos que se le presentaban por delante. Fue uno de esos políticos que marcan época, y cuya gestión les trascenderá porque ha dejado una huella tan reconocible que será imposible que la ciudad se desprenda jamás de ella. Fue, en definitiva, el gran alcalde de Gijón. Y para mí supone un orgullo compartir sus mismas ideas y haberlo tenido como compañero en el partido al que dedicó los mejores años de su vida.

  • Opinión - Alberto (portada)

    La educación, el arma más potente contra la desigualdad

    • Artículo del secretario de Educación de la Agrupación Socialista de Gijón, Alberto Ferrao, publicado en El Comercio

    La violencia de género es una lacra en nuestra sociedad. Datos y estadísticas que no son números, son vidas y sufrimiento. Datos que son el más trágico resultado de la desigualdad existente entre hombres y mujeres. Datos que deben ser revertidos legislando pero sobre todo educando hacia la igualdad efectiva y real en nuestro país.

    Pablo Casado opinaba sobre la ideología de género como un colectivismo social que el centroderecha tiene que combatir. Hoy, habla de violencia doméstica y denuncias falsas (0,078% desde 2009) doblegándose a VOX y su discurso que dice que la legislación en violencia de género discrimina a los hombres. Diatriba que pretende desacreditar las medidas puestas a disposición de las mujeres víctimas de violencia de género y que han salvado vidas. Ante estas políticas siempre estará enfrente el PSOE como partido que considera la igualdad de género un principio fundamental en su proyecto de sociedad. Los pasos dados hacia ese objetivo irrenunciable son constantes. La importante aprobación en 2004 de la primera Ley de Medidas de Protección Integral contra la Violencia de Género, estableciendo un marco legal para la prevención, protección, persecución y castigo contra las parejas o exparejas, o desbloquear en 2018 el Pacto de Estado contra la Violencia de Género, aportando a los PGE doscientos millones para actuaciones de proximidad en CCAA y municipios, son ejemplos en materia de políticas de igualdad.

    Políticas en donde la educación, como herramienta fundamental para poder cambiar la sociedad, tiene una importancia clave en la eliminación de este problema estructural del país. La educación es un camino lento, sin atajos, pero es la única vía posible para generar una sociedad igualitaria y terminar con los asesinatos por violencia de género en España. Es imprescindible educar desde las primeras edades, eliminando estereotipos, generando modelos sin sesgo de género, usando los espacios de manera coeducativa. Se debe formar a los jóvenes, convirtiéndoles en agentes activos de la lucha contra la violencia, dándoles información para conocerla, para saber dónde están y cuáles son las primeras señales del maltrato, evitando un papel pasivo, denunciando o siendo apoyo de quien sufre las agresiones, y creyendo en la igualdad efectiva y real entre géneros como objetivo irrenunciable. Y se debe educar a la sociedad a través del aprendizaje permanente, mecanismo de desarrollo personal durante la vida, fomentando el conocimiento encaminado a la igualdad y a la eliminación de la violencia de género en nuestro país.

  • Santos Opinión 1

    Un sector clave para el desarrollo de Asturias

    • Artículo del secretario de Economía de la Agrupación Socialista de Gijón, publicado hoy en La Nueva España

    Mientras asistimos a un debate sobre la transición energética, sus plazos y, sobre todo, la manera de llevarla a cabo, los socialistas tenemos claro que nuestro sector industrial es, y seguirá siendo, clave para el desarrollo de Asturias.

    No existe ninguna ambigüedad sobre la importancia de un sector que aporta el 20% de nuestra economía y sobre la defensa del empleo y la infraestructura que permite su desarrollo, y más en una comunidad donde hemos sufrido sucesivas reconversiones.

    Somos conscientes que se han conseguido logros en la diversificación del tejido productivo asturiano, tanto en tecnologías de la información como en manufacturas y equipos industriales, pero todos estos logros tuvieron como origen la industria metalúrgica y las fuentes de energía que permitieron su desarrollo. Para mirar al futuro debemos de ser conscientes de nuestro presente, y a día de hoy el sector del metal, y todo lo que lo rodea, incluyendo el suministro energético, es clave para nuestro desarrollo.

    La elevada capacitación laboral asturiana ha sido fundamental para la competitividad y el mantenimiento de este sector. También el acceso a fuentes de energía abundantes y a precios razonables. En este contexto, debe ser prioritaria la definición de un marco tarifario que favorezca un suministro eléctrico competitivo. La transición en los modelos de generación eléctricos no debe de perder de vista este aspecto. La reciente aprobación, por parte del Gobierno Socialista, de medidas como el futuro Estatuto de los Consumidores Electrointensivos o el desarrollo de las redes de distribución cerradas suponen un avance en este campo que debería beneficiar a nuestro tejido productivo. No obstante, aún se debe hacer más.

    En esta transición de modelo energético, mientras se discuta sobre los nuevos tipos de generación eléctrica, debe tenerse en consideración la creación de puestos de trabajo y el mantenimiento de los mismos a la hora de su desarrollo en nuestra comunidad. Asturias, con sus más de 3.000 Megavatios de potencia instalada en sus centrales termoeléctricas, debe de tener aseguradas las alternativas en cuanto a infraestructuras de generación como en sus redes de transporte, distribución y suministro. No nos olvidamos tampoco de las palabras del ahora Presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, cuando se comprometió a poner a nuestra comunidad a la vanguardia de la transición energética y liderando una descarbonización «justa y dialogada».

    La amenaza de la deslocalización de la industria es permanente, pero el Partido Popular solo ha tratado de combatirla bajando los salarios a través de su reforma laboral porque en sus 7 años de gobierno no ha movido un dedo para mejorar la competitividad de nuestro sector eléctrico ni para adecuar nuestra industria a los compromisos adquiridos por España en los acuerdos medioambientales Internacionales como el de Paris, firmado por el gobierno de Rajoy en 2015 y ratificado en 2017.

    Es injusto que quien no ha tomado una decisión durante todo el tiempo de sus mandatos culpe al actual gobierno por hacer ahora su trabajo, pero este es el terreno en el que se ha movido la derecha en nuestro país.

    Independientemente de quien ocupe el gobierno de España los socialistas asturianos, aparte de trabajar por la necesaria competitividad de nuestro sector industrial, debemos de estar con nuestros trabajadores, porque son ellos y no a los fondos de inversión a quien nos debemos.

  • Santos Opinión 1

    Otra oportunidad perdida para Gijón

    • Artículo de Santos Tejón, secretario de Economía de la Agrupación Socialista de Gijón

    Podemos argumentar razones subjetivas para analizar la incapacidad del actual gobierno de Foro en Gijón, pero al final los fríos datos de los números están ahí en forma de presupuestos, y estos datos se mire por donde se miren, son demoledores.

    El equipo de gobierno ha decidido que en 2019 la ciudad se vea sometida a una nueva prórroga presupuestaria, pero lo esencial es que la gestión económica municipal está condicionada por un Plan Económico Financiero que la alcaldesa ha decidido aplicar a pesar de su rechazo por el Pleno. Una situación a la que se ha llegado por la incapacidad del gobierno para ejecutar el presupuesto año tras año, que ha ido reduciendo nuestra capacidad de gasto en aplicación de la Ley de Estabilidad Presupuestaria aprobada por el Partido Popular y que recibió el apoyo decidido de Foro Asturias en el Parlamento, sin calcular las consecuencias para el Ayuntamiento de mayor envergadura que están gestionando, el ejemplo más significativo es que el gasto en inversiones sociales se ha reducido de 24 millones a 21.

    Por otro lado, en la evolución de ingresos y gastos en los últimos ejercicios, los gastos corrientes han crecido más que los ingresos y esto conlleva la reducción paulatina de la capacidad de financiación municipal, que es lo que permite, por ejemplo, destinar dinero a programas sociales y fija el límite para las inversiones financieramente sostenibles. Debido a los bajos porcentajes de ejecución (menor de un 40% en inversiones) el remanente líquido de tesorería, es decir el dinero que se queda sin gastar, tiene que ser destinado para la amortización de la deuda, salvo que se dediquen a inversiones financieramente sostenibles.

    Un dato, en 2017 hubo que destinar 15 millones a amortización anticipada de deuda por no haber terminado las inversiones financieramente sostenibles en el plazo legal.

    Consecuencia de todo esto, nos encontramos que para 2019 no hay partidas para los presupuestos participativos, ni para el desarrollo del plan de movilidad, ni para otros temas como el plan de fachadas, rehabilitación de barrios degradados, etc. que quedan relegados esperando tiempos mejores. Y no nos olvidamos de otras iniciativas del anterior gobierno socialista como fue la asignación y reparto de inversiones a distritos, algo que ya es historia por culpa de la nula capacidad negociadora de los ediles foristas.

    En definitiva, un desastre por parte de estos gestores de “La nueva política”, que entraron en el consistorio convencidos de gestionar mejor que nadie el sector público, pero que han chocado con la realidad sin saber dónde se han metido, y los más grave sin conocer los problemas que puede generar su nula iniciativa por no saber o no querer tomar decisiones. Si bien es cierto que a veces su pasividad ha sido mejor para nuestra ciudad que cuando han actuado conjuntamente junto con sus socios de PODEMOS, porque las consecuencias de sus iniciativas para las políticas presupuestarias y sociales han sido lamentables y las estamos viendo en las noticias, en las colas para la obtención de ayudas sociales y hasta en el alumbrado navideño.

    Por parte del Partido Socialista de Gijón, aun revisando con preocupación estos datos, estamos analizando que se podría hacer para revertir esta situación porque tenemos claro cuáles son las limitaciones presupuestarias que hay actualmente, pero también que en nuestro partido tenemos el conocimiento, la experiencia y las motivaciones suficientes para revertir esta situación y conseguir los recursos que Gijón se merece cuando los ciudadanos nos vuelvan a dar su confianza tras las elecciones de Mayo.

     

  • Opinión - César (portada)

    Los fantasmas de Mario

    • Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado hoy en La Nueva España

    Alcalde consorte. Esas dos palabras, únicamente dos palabras que no pasan de  simple chascarrillo entre las miles que se pronuncian en un Pleno municipal, desataron la furia del portavoz de Xixón Sí Puede (Podemos) el pasado martes, que se dio por aludido ante un comentario del portavoz socialista. Hasta tal punto se dio por aludido el señor Del Fueyo, que tanto él como su grupo municipal abandonaron el Salón de Plenos.

    La reacción del señor Suárez del Fueyo puede tener múltiples explicaciones, si bien es indudable que considerar esa expresión como insulto y levantarse airadamente del Pleno, es una reacción un tanto desproporcionada, más propia de un alumno de Primaria poseído por un berrinche. Un “me enfado y no respiro” que a la gente de la calle, esa a la que él y los suyos dicen representar mejor que nadie, le resulta patético.

    Más llamativa resulta la reacción cuando a lo largo de los últimos tres años y medio, incluso antes si tenemos en cuenta la precampaña, hemos tenido que escuchar todo tipo de improperios y acusaciones malintencionadas dirigidas al PSOE en general y a nuestro portavoz, José María Pérez, en particular. Quien tiene la piel tan fina, para lo suyo, debería recordar esto y tener en cuenta que los y las concejalas socialistas también tenemos familiares, personas que nos quieren y que cuando escuchan determinadas estupideces sin fundamento, se preocupan.

    Qué pasó por la cabeza señor Suárez del Fueyo en el pasado Pleno sólo lo sabe él. Quizá le vino a la mente la caricatura publicada en LA NUEVA ESPAÑA en la que aparece con la señora Moriyón asida de su brazo y con trazas nupciales. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y, aunque le fastidie al portavoz de Podemos, esa estampa simboliza la relación ha mantenido su partido con los casquistas a lo largo de estos cuatro años de mandato en el Ayuntamiento de Gijón, por mucho que ahora quieran pasar página.

    Puestos a buscar explicaciones y ya que nos acercamos a las fiestas navideñas, puede que el pasado martes, durante un breve instante de tiempo, el señor Suárez del Fueyo se sintiera protagonista del Cuento de Navidad de Charles Dickens y fuera visitado por los fantasmas de Nochebuena. Puede que alguno de estos fantasmas le llevase, por ejemplo, al mes de abril de 2015, a una céntrica cafetería de la ciudad donde se enteraba por una noticia del periódico de que VOX no presentaría candidatura en Gijón y pedía el voto para FORO, porque el camino iniciado por Moriyón era el adecuado, según el propio líder de aquel partido aseguraba. Otro fantasma puede que le haya puesto en una reunión de su partido organizando un simulacro de referéndum  en junio de 2015 para justificar la continuidad de la derecha de Cascos al frente del Ayuntamiento de Gijón, en lugar de participar en el acuerdo de izquierdas entre PSOE e IU. Puede que otros viajes sean más cortos en el tiempo y le hayan llevado a la última primavera en la sala de prensa del Ayuntamiento de Gijón anunciando a bombo y platillo, como si del portavoz del gobierno se tratase, que las máquinas iban a estar funcionando a principios de 2019 (a día de hoy no hay ni proyecto) en Los Pericones para la construcción del campo de fútbol femenino. O quien sabe si acabó en la sede de una asociación cultural de la ciudad donde el pasado verano Mario y sus colaboradores más cercanos prepararon la asamblea que dio al traste con la última intentona de moción censura de la izquierda. Pero quizá el viaje más doloroso, el más cercano, haya sido el que le dejó en el Ateneo de La Calzada viendo como los y las gijonesas más necesitadas competían a la carrera para acceder a las diezmadas ayudas de la renta social, esa medida estrella que Podemos ha vendido como su gran logro del mandato y que ha acabado siendo la carrera de la miseria.

    Consorte, corresponsable, copartícipe, colaborador… ¡Qué más da el nombre que se utilice! Cada cual tiene sus fantasmas y no hay que avergonzarse por ello.Huida aparte, en el Pleno del martes hubo quien dijo claramente que la ciudad había retrocedido desde 2011 y que esto tiene que cambiar. Y sí, Mario dijo que esto tenía que cambiar pero no porque estuviera peor. Hay gente con suerte. Alcaldesas también.

  • Opinión - Lara (portada)

    Coro Joven de Gijón: patrimonio de ciudad

    • Artículo de la concejala del PSOE, Lara Martínez, publicado hoy en El Comercio

    Soy concejala. Y musicóloga. Pero este artículo no está escrito ni desde la visión política ni desde la crítica musical. Está simplemente escrito desde la emoción. El pasado domingo asistí a uno de los conciertos más emotivos de los que he acudido en el Teatro Jovellanos en los últimos años. El concierto del Coro Joven de Gijón. La puesta de largo de esta formación en el Teatro de su ciudad se convirtió en una experiencia inolvidable para quienes allí estábamos.

    Con un programa hecho para gustar, que encantó, con unas voces que nada tienen que envidiar a muchas más mediáticas convertidas en ídolos efímeros, con unos músicos de categoría suprema, con un director de personalidad arrolladora y compromiso encomiable, el Coro Joven de Gijón se convirtió, un 2 de diciembre de 2018, en patrimonio gijonés a respetar, apoyar y mimar. Se han convertido, por mérito propio, en nuestras voces. La voz de ese Gijón vivo, joven, dinámico, activo, que muchos echamos de menos hace años. Han abierto un espacio para la esperanza.

    Hoy en día, en la sociedad que nos ha tocado vivir, donde la escala de valores se invierte a cada momento, donde se valora la superficialidad por encima de lo profundo, lo inmediato por encima de lo perdurable, lo individual por encima de lo colectivo, que una formación musical como el Coro Joven de Gijón se abra un hueco en la realidad cultural de la ciudad les hace merecedores del mayor de los respetos y de los numerosos halagos que llevan recibiendo desde hace días. Es admirable que estos chicos y chicas, sin formación musical reglada, dediquen su tiempo de ocio a vivir la música, a sentirla y a hacer de ella una forma de entender la vida. Porque eso es lo que es la música, una forma de entender la vida. De este viaje se llevarán no sólo innumerables experiencias personales que les ayudarán a enfrentar el mundo, sino también la satisfacción personal de formar parte de un proyecto colectivo que, a pesar de su juventud, ha dejado ya huella en nuestra ciudad.

    Creo que no me equivoco si afirmo que somos muchos los que esperamos un nuevo concierto del Coro Joven. Sentir de nuevo la energía que transmiten. Esperemos que para entonces la concejala de cultura del Ayuntamiento de Gijón encuentre un hueco en esa agenda que el pasado domingo la hizo preferir estar en Pruvia, en un desfile de moda, en vez de compartir en Gijón, su ciudad, la experiencia inolvidable que supuso el concierto del Coro Joven. Cuestión de prioridades.

  • Opinión - César (portada)

    El enredo de Aparicio

    • Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado hoy en La Nueva España

    Han pasado tres meses y medio desde que el Pleno municipal aprobara por unanimidad la creación de una Comisión no permanente por el caso ‘Enredadera’. Como es bien sabido, esta Comisión pretendía ser una herramienta que permitiera recabar información sobre las posibles vinculaciones del Ayuntamiento de Gijón con esta trama de corrupción.

    Lo cierto es que, después de siete reuniones y más de una veintena de comparecientes, pocas conclusiones podemos sacar y la utilidad de la Comisión ha sido escasa, ya que el gobierno de FORO no ha tenido mucho interés en aclararnos cuestiones un tanto opacas. Tal es así, que hemos tenido que esperar quince semanas para conocer que el señor Aparicio, presidente de esta Comisión y responsable de una de las concejalías que contrató con una de las empresas de la trama, se había reunido con Ángel Luis García Martín, alias ‘Patatero’, uno de los empresarios más relevantes de ‘Enredadera’.

    La sorpresa saltó en la última reunión de la Comisión, que tuvo lugar el pasado jueves, y fue el propio señor Aparicio el que explicó, así como quien no quiere la cosa y como un detalle sin importancia, que revisando su agenda se había dado cuenta de que sí, que había recibido al ‘Patatero’. Parece ser que este empresario estaba muy interesado en presentar unas tablets al máximo responsable de Seguridad Ciudadana del Ayuntamiento, y que insistió tanto que fue recibido por el edil. Y vaya, pelillos a la mar, no pasó nada porque estos productos tecnológicos no encajaban con los parámetros técnicos que se utilizan en la Policía Local. Menos mal.

    Cualquiera podrá imaginar la cara que se te queda cuando uno escucha una confesión así. Vaya por delante que de una reunión con unos empresarios nadie puede concluir que exista ningún chanchullo ni corruptela, pero alguien tendrá que explicar por qué hemos tenido que esperar casi cuatro meses para saber del encuentro entre el “Patatero” y el señor Aparicio.

    Escama un poco que al concejal más locuaz del equipo de gobierno, y probablemente de toda la Corporación, se le haya olvidado contarnos este insignificante detalle cuando la propia Alcaldesa lleva cuatro meses asegurando por activa y pasiva que iba a existir la máxima transparencia en todo lo relativo a este asunto, y, detalle no menor, la persona en la que delegó la presidencia de la Comisión no permanente fue precisamente el propio Aparicio. Del mismo modo, nadie se puede creer que, después de pedir (según ella mismo contó en el Pleno extraordinario) 11 informes a distintos servicios municipales, no preguntara a sus concejales y concejalas si habían tenido alguna reunión o contacto con los cabecillas de la trama. La otra opción, que no hubiera interrogado a su equipo, es peor.

    Y así han finalizado las comparecencias en una Comisión que tampoco ha servido para desvelar cómo la trama accedió al teléfono del Director Económico del Ayuntamiento ni por qué llegaron a afirmar que “iban a entrar a saco en Gijón”. Si nos tomamos el asunto con filosofía, podemos llegar al principio socrático de que “solo sé que no sé nada”. Menudo enredo.

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    Prórroga presupuestaria: ¿el fracaso del diálogo?

    • Artículo de la concejala del PSOE, Marina Pineda, publicado hoy lunes, 26 de noviembre, en La Nueva España

    Negociamos en todos los ámbitos de nuestra vida:cuando compramos un coche o alquilamos un piso; cuando nuestros hijos adolescentes nos piden ampliar sus horarios de salida; con nuestra familia para elegir el lugar de vacaciones o el menú navideño. Por eso, todos sabemos que el éxito de una negociación requiere una gran capacidad de diálogo y cesiones por todas las partes. Algo que la alcaldesa de Gijón parece ignorar.

    En los últimos meses hemos visto cómo el Gobierno de España y el del Principado de Asturias, con sus presidentes Pedro Sánchez y Javier Fernández a la cabeza, mantienen reunión tras reunión con los grupos políticos de la oposición para tratar de sacar adelante un presupuesto que refleje sus prioridades y atienda las necesidades más perentorias de la ciudadanía.

    ¿Alguien ha visto a la alcaldesa, Carmen Moriyón, en alguna reunión para negociar sus presupuestos? No, porque no lo ha hecho. Año tras año ha delegado en el segundo nivel de su gobierno la responsabilidad de sacar adelante las cuentas de la ciudad. Y tan solo lo ha conseguido uno de los cuatro años de este mandato, 2017, gracias al apoyo de XSP y a cambio de poner en marcha un programa, el de la renta social, que ha sido incapaz de mantener.

    La Alcaldesa de Gijón y su Concejala de Hacienda, Ana Braña, han demostrado sobradamente que carecen del requisito más esencial para negociar un presupuesto para la ciudad: voluntad de alcanzar acuerdos. Porque no demuestra voluntad de diálogo quien rechaza de plano cada una de las propuestas de la oposición, sin ofrecer ninguna alternativa ni ceder un ápice en sus planteamientos. Eso es lo que ha sucedido con los presupuestos de años anteriores, al menos en lo que se refiere a las propuestas del Grupo Municipal Socialista.

    Una falta de voluntad que se ha hecho más patente si cabe con el proyecto de presupuestos para 2019. Porque la Sra. Moriyón no ha hecho el más mínimo intento de negociar su proyecto. No ha habido ni una sola reunión con los grupos municipales, ni antes ni después de que la Junta de Gobierno aprobase un proyecto que consolida la política de recortes de Foro, con una reducción de más de 2 millones de euros en los programas sociales, una rebaja del 25% en los de empleo, un plan de inversiones que sufre un recorte de más de 4 millones de euros sobre las previsiones del Plan Económico Financiero y una dotación para las ayudas a fachadas que no llega ni al 50% de lo previsto, ya de por sí insuficiente.

    Las razones de esta actitud solo las sabe la Sra. Alcaldesa. Pero todo indica que ha perdido el interés por Gijón en su empeño por alcanzar cotas más altas. O tal vez se trate, simplemente, de incapacidad para presentar un proyecto creíble que fije prioridades y atienda a las necesidades de la ciudad, que son muchas.

    Lo que está claro es que la prórroga presupuestaria no es el fracaso de una negociación que nunca ha existido. Si en 2019 Gijón no tiene presupuesto será únicamente porque Carmen Moriyón y su equipo así lo han querido.

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