• “Hay un consenso social de rechazo a la violencia de género, el símbolo más brutal de la desigualdad”

    “Vamos a reformular el programa ‘Femenino y plural’ para integrar a mujeres más jóvenes, y el ‘punto lila’ se reforzará con un nuevo planteamiento”

    Noticia publicada por La Nueva España el 8 de diciembre de 2019. Foto archivo NE.

    Goretti Avello Álvarez ocupó en septiembre el despacho de la Dirección general de igualdad de mujeres y hombres del Ayuntamiento de Gijón, una nueva pieza en la estructura municipal impulsada por el equipo de gobierno socialista, y especialmente por su alcaldesa, Ana González. Esta gijonesa licenciada en Derecho y Antropología Social y Cultural y máster en Género y Políticas Públicas lleva casi toda su vida profesional vinculada al ámbito de la igualdad, los últimos 17 años en Fundación Mujeres. Un detalle: su primer trabajo fue como monitora de “Femenino y plural”. Uno de los programas municipales que desde su nuevo cargo le toca ahora impulsar.

     ¿Por qué un Ayuntamiento debe tener una dirección general de Igualdad?

    -La creación de esta dirección general es una muestra del firme compromiso municipal con las políticas de igualdad. Gijón es una ciudad que cuenta con una amplia trayectoria en este campo, llegando a ser un referente en el diseño de políticas integrales que favorecieron la participación y ejercicio de los derechos de las mujeres. A través del modelo organizativo del Ayuntamiento se quiere mirar hacia el futuro y recuperar a Gijón como un modelo de ciudad innovadora, moderna, dinámica y comprometida con los derechos de las mujeres. Implementar políticas de igualdad mejora las políticas públicas y la acción municipal.

     Gijón ha tenido tres alcaldesas, ¿se ha notado?

    – Es significativo que tres mujeres se sucediesen al frente de la Alcaldía. Su trabajo ha sido decisivo para que Gijón fuese un referente en materia de igualdad. La ciudad contó con varios planes de igualdad, que fueron un ejemplo de acción transversal. También es destacable la elaboración del estudio sobre la brecha salarial en el Ayuntamiento de Gijón, un estudio pionero y sin referencias en la administración pública. También hay que señalar la importante labor del Consejo de Asociaciones de Mujeres en la construcción de la agenda política en materia de igualdad es un elemento de valor. La Carta local para la igualdad de mujeres y hombres en el municipio de Gijón marca una hoja de ruta que establece distintos espacios de intervención, como educación, empleo, bienestar social, salud, violencia… siendo seguida por las distintas corporaciones municipales.

     Ya hay presupuesto para 2020, ¿Cuáles son las líneas de acción en su área?

    -En este momento se está trabajando en el desarrollo de una acción transversal junto con las distintas áreas y departamentos municipales. El planteamiento pasa por revisar los modelos de trabajo e incorporar un enfoque de género en el diseño, ejecución y evaluación de los distintos programas municipales que se están llevando a cabo. Esta primera fase de diagnóstico nos está permitiendo identificar iniciativas que podríamos calificar de buenas prácticas, así como espacios en los que intervenir para garantizar la presencia y participación de mujeres en condiciones de igualdad. Por ejemplo, hemos encontrado la necesidad de abordar cuestiones relacionadas con la diversificación profesional para fomentar la formación, empleabilidad y emprendimiento de mujeres en sectores digitales. También se está procediendo a realizar el seguimiento del II Plan de Igualdad del Ayuntamiento de Gijón, con el objetivo de impulsar la actividad de la comisión de igualdad y el desarrollo de las medidas que fueron acordadas.

     ¿Se mantendrán proyectos actuales?

    -Sí, aunque eso no quiere decir que no se vayan a reinterpretar. Hay programas tradicionales como “Femenino y plural”, que nació en 1996 con el objetivo de potenciar la participación social y ciudadana de las mujeres. Sus 25 años de ejecución son una muestra de su arraigo en Gijón. Este año mantendrá sus actividades y en un futuro nos gustaría reforzarlo, contando para ello con la colaboración de las vocalías y las mujeres participantes. Reformulando un programa que, en el marco de sus objetivos, responda a nuevos intereses e integre a mujeres más jóvenes.

     ¿Alguno más?

    -Otro programa decisivo es “Educar para la Igualdad”. Un programa que abarca desde infantil a bachiller y que en este momento alcanza a 62 centros educativos, que recibirán un total de 610 talleres en materia de igualdad, prevención de violencia de género y educación afectivo sexual. También contamos con la Unidad de Género, creada para promover la implementación de planes y medidas de igualdad entre empresas ubicadas en Gijón; así como para establecer una red de empresas que muestren su compromiso. A lo largo de este año, y de forma conjunta con Impulsa, queremos reforzar la acción de la Unidad de Género, creando espacios de formación y sensibilización.

     Brecha salarial. ¿Qué enseñanzas dejó el informe realizado sobre el Ayuntamiento y qué se hará?

    -Obviamente en la administración pública la brecha es menor que en empresas privadas pero no supone que sea inexistente. El estudio cifraba la brecha salarial del Ayuntamiento de Gijón en un 15%. El estudio nos proponía distintas líneas de trabajo para la reducción de la brecha salarial y en este momento, a partir de la reordenación de la relación de puestos de trabajo, se revisarán las primeras medidas a incorporar.

     Acaban de poner en marcha una mesa de trabajo con personal técnico para la coordinación de los recursos contra la violencia de género, ¿qué supone?

    -Nos interesaba coordinar la acción que se desarrolla en Gijón desde los distintos agentes que intervienen en la atención de las situaciones de violencia de género y generar un espacio de trabajo común que permita la planificación, el seguimiento y evaluación de la acción conjunta y mejorar la atención prestada teniendo en cuenta las demandas específicas de las mujeres víctimas de violencia de género.

     Al hablar de buscar coordinación, da la sensación de que hasta ahora no la había…

    -Hay coordinación. Desde el Centro Asesor de la Mujer y la Fundación Municipal de Servicios Sociales funcionamos con protocolos pero intervienen más agentes que, tal vez, no conozcan esos protocolos. O se entiende que hay que mejorarlos… Al final son espacios enriquecedores de los que pueden surgir proyectos conjuntos, demandas formativas o conocer otras formas de intervención. Esta mesa forma parte de la acción global en la que estamos trabajando en violencia de género. Frente a acciones puntuales, queremos desarrollar programas integrales que cuenten con coherencia interna y dotados de mayor entidad. Se reforzará el “punto lila”, si bien contará con un nuevo planteamiento.

     ¿Calan los discursos negacionistas de la violencia de género que se plantean, por ejemplo, desde Vox?

    -Son discursos carentes de fundamentación pero son continuos y pueden calar peligrosamente en la sociedad. Sin embargo, la sociedad actual ha evolucionado, se ha vuelto crítica con sus propios códigos culturales. Hace años la violencia de género era un hecho invisibilizado, circunscrito al espacio doméstico e inherente a las relaciones de pareja y que ni siquiera contaba con el reproche social. Las reivindicaciones feministas y la evolución normativa y jurídica han contribuido a generar un consenso social de rechazo a la violencia. La sociedad ya no va a dar marcha a atrás en este sentido, probablemente se consiga el efecto contrario, que nos posicionemos aún más en la condena, muestra de ello son las manifestaciones multitudinarias y un discurso firme basado en hechos, estadísticas y estudios que identifican el fenómeno como el símbolo más brutal de la desigualdad.

    – ¿Cala menos ese mensaje en Gijón?

    -Yo creo que Gijón no se identifica con esos discursos. Aquí hay un movimiento muy fuerte de las mujeres. Tanto en el Consejo como de mujeres que se mueven en otros espacios.

     ¿Es Gijón una ciudad feminista?

    -Es una ciudad comprometida, tolerante, solidaria y que defiende la igualdad, sin duda es una ciudad feminista.

     ¿Cuál será la relación de la dirección general con el Consejo de Mujeres?

    -Contar con el Consejo de Asociaciones de Mujeres es tener el privilegio de colaborar con un gran grupo de aliadas. Mujeres que desde planteamientos distintos son un ejemplo de trabajo conjunto y consenso. En el año 2020 finaliza el periodo de vigencia de la Carta local para la igualdad, así que procederemos a realizar su evaluación y también a trabajar en un nuevo modelo de documento guía para la definición de las políticas municipales de igualdad.

  • Un plan para Gijón

    Artículo de opinión publicado en La Nueva España 03/11/2019

    Jorge Olmo Ron Prada, concejal de Mantenimiento y Obras Públicas del Ayuntamiento de Gijón

    Nuestro concejo, Gijón,  con su ciudad y su zona rural, es nuestra casa. Una gran casa colectiva en la que vivimos más de 270.000 personas diferentes y con Gijón como punto indiscutiblemente común, lazo de unión que, además, nos despierta los mismos sentimientos de profundo amor y orgullo. Gijón nos gusta y nos gusta que vengan a visitarnos y reconozcan eso mismo que vemos y sentimos . Y por eso queremos que ¨ esté bien¨: arreglado, limpio y guapo. Es verdad que esto no es lo único que nos caracteriza ni de lo que nos sentimos orgullosos: nuestro dinamismo, capacidad de participación, organización y acogida son elementos inherentes a Gijón.
    Nuestra ciudad nunca ha perdido sus cualidades más profundas, su forma de ser. Sigue siendo una ciudad acogedora, abierta, dinámica, amigable. Pero en estos últimos años quienes tuvieron que ¨cuidarla¨ no lo hicieron. Esto es lo que nos han transmitido muchas vecinas y vecinos, así como asociaciones vecinales durante la campaña electoral municipal. Tanto es así que se convirtió en uno de nuestros objetivos prioritarios una vez que formamos el gobierno municipal y comenzamos a hablar de ¨cuidar Gijón para que Gijón nos cuide”.
    Necesitábamos un Plan. Gijón necesitaba un Plan, un plan de revitalización, un plan de reparación, un plan de  puesta al día de sus calles y plazas, parques y jardines, juegos infantiles e instalaciones deportivas… Sabíamos que este plan teníamos que definirlo, en primer lugar, con las asociaciones vecinales, urbanas y rurales. Teníamos que reunirnos con todas ellas, contarles qué queríamos hacer y pedirles que nos ayudaran a  establecer las prioridades, las urgencias. Nuestras vecinas y vecinos son quienes mejor conocen cómo está su barrio, las necesidades y urgencias, los problemas. Y así lo hicimos durante estos primeros cuatro meses de gobierno municipal. Cuatro concejalas y un concejal del gobierno municipal (Salomé Díaz Toral,  Dolores Patón Sabucedo, Carmen Saras Blanco y José Ramón  del Prado) se reunieron con 57 asociaciones vecinales, al menos una vez.  Ése ha sido nuestro punto de partida. A este trabajo se suma el realizado por la Concejalía de Mantenimiento y Obras Públicas que nos ha permitido presupuestar y analizar las diferentes actuaciones.
    Tras cuatro meses de intenso trabajo y asumidas las demandas vecinales, Gijón ya tiene un Plan. El Plan de Barrios 2019/2023 se ha diseñado atendiendo a la inversión en términos de necesidad, oportunidad y disponibilidad presupuestaria a lo largo de los próximos cuatro años.  Estamos hablando de una propuesta realista, en la que hemos tenido en cuenta el equilibrio de inversiones en las distintas zonas de Gijón, esmerándonos para que no se produjeran diferencias de trato entre unas y otras, pero teniendo en cuenta, como no podía ser de otra manera, la condición previa del estado actual de los barrios, la antigüedad de su mobiliario, su uso y también su población.
    Algo más de 44 millones de euros invertiremos en este Plan de Barrios durante el presente mandato. A esto, hay que sumar otras actuaciones importantes  como la continuación de las inversiones en barrios degradados (Inuesa, Portuarios,  Contrueces y Monteana), plan de fachadas o el refuerzo de la limpieza, la creación de una brigada para el arreglo de pequeños desperfectos en el mobiliario urbano, etc.
    Este plan lo hemos hecho con el movimiento vecinal y hemos de presentar el resultado de este trabajo a cada una de las asociaciones con las que nos hemos reunido y, por tanto, han participado en él. Ya nos hemos reunido con las asociaciones rurales y  empezado a fijar reuniones con las del ámbito urbano,  tras presentar sus líneas básicas a toda la ciudadanía a través de los medios de comunicación.
    Gijón necesitaba un Plan y Gijón tiene un Plan, fruto del trabajo, el consenso y la participación real, efectiva y directa.
  • Para que Gijón Avance

    Artículo de Opinión publicado en El Comercio el 03/11/2019

    Marina Pidena, concejala de Hacienda del Ayuntamiento de Gijón

    Hablan los expertos en gestión del tiempo de la necesidad de distinguir entre lo importante y lo urgente para priorizar lo que es, al mismo tiempo, urgente e importante.

    Un principio aplicable también a la gestión pública y, desde luego, a la elaboración de un presupuesto.

    Las necesidades son muchas y los recursos escasos. Planificar, identificar lo más importante sin olvidar lo urgente se convierte en un elemento imprescindible. Con la dificultad añadida de respetar una normativa de estabilidad presupuestaria que impone múltiples limitaciones a la hora de priorizar el gasto público.

    Tras ocho años de inejecución presupuestaria que cercenaron el crecimiento, dos años de prórroga presupuestaria y un plan económico financiero impuesto por el gobierno de Foro que recortó en casi tres millones de euros las políticas sociales y redujo la previsión de inversiones a 14 millones de euros anuales, reequilibrar el presupuesto no será tarea fácil.

    La atención a las personas, el cuidado de la ciudad, las políticas ambientales y la actividad económica han sido las prioridades que nos han guiado en el diseño de las cuentas municipales para 2020.

    El reflejo, un crecimiento del 12% en el presupuesto de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, un 10% más en los programas de mantenimiento rural y urbano, casi tres millones de euros más en las políticas relacionadas con el cuidado ambiental o un 73% de incremento en las ayudas a rehabilitación de fachadas y regeneración de barrios degradados.

    Resulta tentador, sobre todo en época electoral, presentar un presupuesto con grandes actuaciones propagandísticas que después se quedan en los cajones o se eternizan en su ejecución. Las grandes instalaciones deportivas anunciadas durante los últimos años, el inexistente crecimiento del Parque Científico y Tecnológico o la rehabilitación de barrios son buenos ejemplos de ello.

    Hemos preferido presentar unas cuentas realistas, que recuperen el ritmo inversor teniendo en cuenta las necesidades más urgentes expresadas por los vecinos y vecinas de la ciudad.Atendiendo en primer lugar a lo importante y urgente: el mantenimiento de nuestras calles, la mejora de parques y jardines en un evidente estado de abandono, las reparaciones inaplazables en centros integrados, instalaciones deportivas y asociaciones vecinales o la renovación de la flota de autobuses municipales. Y todo ello reflejando las actuaciones según las posibilidades de ejecución durante el año, porque programar lo imposible es hacernos trampas en el solitario y se convierte en un engaño a la ciudadanía. Como lo es querer comparar este presupuesto con el “borrador” elaborado por Foro para 2019, que ni siquiera se aprobó por el propio gobierno que lo presentaba.

    Y no olvidemos que la planificación anual de las actuaciones a desarrollar no se agota con las reflejadas en el presupuesto presentado. A ellas se añadirán otras como las partidas destinadas a obras inejecutadas en los últimos años a pesar de contar con presupuesto o las aportaciones autonómicas destinadas a políticas de empleo, para las que se han presentado proyectos por cinco millones de euros.

    Es comprensible que a algunos grupos de la oposición no les gusten nuestras cuentas, está claro que nuestras prioridades no son las suyas.

    El próximo martes la Junta de Gobierno aprobará el proyecto presupuestario, abriendo su tramitación con el objetivo de que el 4 de diciembre, tras dos años sin debate presupuestario, el pleno apruebe las cuentas para 2020. La negociación está abierta y la abordamos desde la responsabilidad de saber que la ciudad no puede permitirse otro año más de prórroga presupuestaria. Esperamos que el resto de los grupos municipales afronte este proceso con la misma idea.

     

  • Memoria Histórica, instrumento necesario para la reconciliación

    Artículo de opinión de Francisco Blanco, vicesecretario del Área Económica de la Agrupación Municipal Socialista de Gijón/Xixón

    La recuperación de la memoria histórica es un ejercicio colectivo, y no el trabajo exclusivo de funcionarios, académicos o historiadores,por el que una sociedad en su conjunto echa la mirada atrás en busca básicamente de dos cosas: verdad y justicia.

    Una verdad y una justicia que, en el caso de España, nos han sido negadas durante muchos años y que son lícitamente reivindicadas. Pero no como un ejercicio de revanchismo, no se trata de señalar buenos y malos, culpables e inocentes, ni de legitimar o deslegitimar una u otra opción política. Sino simplemente como una forma de sentar las bases de una convivencia sincera y pacífica, porque no se puede construir el futuro sobre la mentira, el agravio o la iniquidad.

    Verdad es conocer la realidad de lo que pasó, y llamar a las cosas por su nombre. No para reescribir la historia, como algunos acusan, sino para recuperarla, para ponerla en el lugar que merece, en vez de ese relato partidario y falaz que durante docenas de años lo ocupó todo: colegios, libros y periódicos, en un intento de legitimar al vencedor y ocultar sus vergonzosos crímenes incluso ante los ojos de sus propios hijos.

    Y justicia, justicia son muchas cosas, desde reconocer las pensiones injustamente negadas a los militares o reclutas que lucharon en el bando republicano, hasta exhumar los restos de Franco para evitar la ofensa permanente que supone ocupar un lugar de privilegio entre los huesos de sus víctimas.

    Hasta aquí me he limitado a resumir argumentos consabidos. Pero creo que debemos plantearnos un desafío mucho más complicado: hacer de la memoria histórica no solo un instrumento de la verdad y la justicia, sino también un instrumento al servicio de la introspección colectiva como sociedad, algo que nos ayude a conocernos mejor a nosotros mismos, las dinámicas que nos gobiernan y los riesgos que dichas dinámicas pueden acarrear.

    Me explico: probablemente una de las frases más manidas en relación con la historia es aquella que dice que “los pueblos que olvidan su historia están condenados a repetirla”. La frase suena muy bien, pero alguien nos tendría que explicar cómo funciona exactamente este mecanismo, porque dista mucho de resultar evidente. A la vista de los hechos, no me parece sencillo establecer una relación directa entre conocer la historia y no incurrir una y otra vez en los mismos errores.

    Y esto es así, en mi opinión, porque no basta con conocer simplemente los hechos de la historia o el discurrir preciso de los acontecimientos. Lo que realmente necesitamos conocer es a nosotros mismos como seres humanos y las leyes que rigen nuestro comportamiento social, porque, probablemente, si las circunstancias se repitiesen volvería a pasar lo mismo.

    Decía Ortega “yo soy yo y mis circunstancias” y, para lo que hoy nos ocupa, creo que esta afirmación es básicamente cierta.

    El ser humano no ha cambiado sustancialmente ni en los últimos cien ni en los últimos mil años. Y los horrores cometidos por los nazis, los bolcheviques o durante la guerra civil pueden volver a producirse si se reprodujesen idénticas o parecidas circunstancias.
    Por eso, la memoria histórica debe también servirnos para comprender qué caminos no debemos transitar, qué instintos no debemos alimentar, qué agravios no debemos cometer.

    Y estos caminos prohibidos, que nos llevan inevitablemente al dolor y el conflicto, no son otros que los de la división interesada de la sociedad en dos bandos, en dos identidades antitéticas, en dos grupos cada vez más alejados y enfrentados.

    Los argumentos para la división pueden ser diversos: la nación, la raza, la “casta” o la religión han sido excusas utilizadas eficazmente a lo largo de la historia.

    Pero las razones de los que las promueven, de los que incitan al odio y siembran la semilla de la discordia, son siempre las mismas: la búsqueda del poder por una persona o por un grupo reducido de personas.

    Por eso, creo que el mejor servicio que puede prestar la memoria histórica a las generaciones futuras es precisamente ese: el de poner en evidencia a los falsos profetas, manteniendo fresco el recuerdo de las consecuencias de sus soflamas.

    Porque no nos equivoquemos: charlatanes los ha habido siempre y los sigue habiendo hoy en día: políticos irresponsables que contemplan las diferencias culturales olas injusticias sociales no como problemas que resolver, sino como banderas, como agravios sobre los que construir una identidad política que rentabilizar electoralmente.

    La actualidad nos brinda numerosos ejemplos: el nacionalismo catalán, el nacionalismo español, la xenofobia, o la caracterización de la clase política como una casta de parásitos, aliada con los poderosos en perjuicio del pueblo,no son sino construcciones interesadas e irreales, basadas en la mentira y la manipulación, que no tienen otro objetivo que alimentar el miedo y el rencor de unos ciudadanos con otros en beneficio de determinadas opciones políticas.

    Por eso, en estos días en los que por fin se exhuman los restos de Franco, quiero aprovechar para revindicar la importancia de la memoria histórica como un instrumento imprescindible para ilustrar las consecuencias que acarrea dejarse embaucar por los que siembran el odio y el rencor. Un instrumento necesario para una auténtica y sincera reconciliación, útil para la convivencia, y ajeno a cualquier intento de seguir ahondando en las diferencias.

     

     

  • Xixón, una ciudad con memoria

    Artículo de opinión: Iván Fernández Ardura, Secretario General de la Agrupación Socialista de Gijón/Xixón

    Xixón, nuestra ciudad, esa que paseamos todos los días, fue duramente bombardeada por aquellos que querían eliminar libertades. La legión cóndor, con cerca de doscientos aviones,y el navío Cerveramachacaron nuestra ciudad durante dos meses, llevando a cabo un bombardeo indiscriminado, un urbicidio, una destrucción de la ciudad y sus habitantes, haciendo caso omiso, por primera vez en la historia, a acuerdos internacionales, creando el terror en cada esquina. Esa maquinaria cruenta y deshumanizada hizo que el 21 de octubre de 1937, los nacionales entrasen en Gijón/Xixón y con ello cayera  el frente norte. La dictadura sobrevuela España y tiñe de negro nuestro país durante años.

    Los y las socialistas no podemos dejar que nadie rescriba la historia, no podemos permitir que nadie la olvide, no podemos consentir que nadie falte al respeto de aquellas personas que murieron por los derechos de todos y de todas. Las “II jornadas de Gijón/Xixón, una ciudad con memoria” están realizadas por la Agrupación Municipal Socialista de Gijón/Xixón con el convencimiento de dar a conocer lo ocurrido en nuestras calles a las nuevas generaciones, de decir la verdad para que aquellos partidos que no apoyan la exhumación o la memoriano vuelvan a intentar inventar la historia.

    Las 13 rosas fueron asesinadas por su ideología, Gijón/Xixón tiene una fosa común de asesinados de más de tres mil personas en El Sucu, los fusilamientos y asesinatos se producían en las calles de nuestra ciudad, las torturas en cárceles y comisarías, el silencio se exigía a base de violaciones, palizas y mutilaciones. No, no nos pueden ocultar nuestra historia. No pueden decir que olvidemos porque no lo vamos a hacer, porque durante cuarenta años de dictadura ya vivimos en el olvido, ya sufrimos el silencio. Porque el conocimiento permite la reflexión, la crítica, el pensamiento. Los que quieren el olvido, los que hablan de heridas, no entienden el dolor de los silencios.

    Gracias a un presidente socialista, el dictador se irá de un mausoleo de la vergüenza. Los partidos contrarios a recuperar la historia,  se retuercen lanzando infamias porque no están de acuerdo. Prefieren que el cuerpo del asesino esté ahí con rosas y claveles, que su familia lo pueda visitar, que la gente sepa donde está. Partidos que sin embargo sí quieren que en las cunetas sigan personas sin identificar, si quieren que en las calles de nuestro país haya gente, vecinos y vecinas, que busca su pasado, ese pasado que un dictador y sus secuaces cambiaron para siempre, seccionando su futuro.

  • Lealtad institucional

    • Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado hoy en La Nueva España

    Nadie podría esperar de una primera toma de contacto que se llegara a grandes concreciones y tampoco era ese el objetivo del PSOE cuando impulsó una ronda de contactos con los grupos políticos de la corporación. No obstante, estos encuentros han dejado claro que los partidos mantienen la hoja de ruta de la campaña electoral e incluso se podría decir que la tónica sigue siendo la misma del mandato que estamos finalizando. Ni siquiera el clamoroso retroceso electoral sufrido por Podemos y Foro Asturias parece haber modificado sus posiciones; unos siguen con su particular apuesta de todo o nada, mientras que otros siguen ofreciendo una particular interpretación de la realidad donde ya no se sabe si hablan de Gijón o del País de las Maravillas de Alicia.

    Como ya no sorprende que los decálogos de Podemos tengan tamaño flexible y sabemos que en cuestión de horas pueden pasar de cuatro a diez o cuarenta puntos, nos centraremos en la última astracanada del presidente local de Foro Asturias a cuenta de la supuesta falta de lealtad sufrida por el equipo de Moriyón. Una especie de lección magistral que mezcla los conceptos de respeto y lealtad ignorando que no son lo mismo y que su significado varía según se aplique a una persona o a una institución.

    Decir que el PSOE de Gijón no ha tenido lealtad institucional es una auténtica falta de respeto, también a la verdad, a una nuestra organización. Porque los y las socialistas tenemos muy claro que las instituciones son las principales herramientas de cambio y transformación social. Y por ello, porque creemos en lo colectivo frente a lo individual, y creemos en un estado fuerte frente a quienes prefieren su adelgazamiento, a lo largo de nuestros 140 años de historia hemos dado innumerables muestras de esa lealtad institucional y no hace falta remontarse al golpe de estado del 18 de julio de 1936, a la represión vivida en la dictadura o más recientemente al coraje que durante varias décadas demostraron nuestros compañeros y compañeras del País Vasco.

    Si nos centramos en lo cercano, me temo que desde Foro Asturias no se podrá poner ningún ejemplo de esa falta de lealtad o respeto institucional. Sea por el acuerdo de las derechas en 2011 o por el desacuerdo de las izquierdas en 2015, la señora Moriyón ha sido Alcaldesa de Gijón y eso es incuestionable. Es más, desde el máximo de los respetos a la persona y desde la discrepancia política, aprovecho para agradecerle los servicios prestados porque ser regidora de una ciudad como la nuestra no es tarea fácil. Pero lo cortés no quita lo valiente, al PSOE le ha tocado liderar la oposición y eso es lo que hemos hecho, con decisiones más y menos acertadas y con posiciones más y menos entendibles. Hemos realizado innumerables propuestas, hemos ejercido la correspondiente labor de seguimiento y control del gobierno, hemos participado activamente en la confección de ordenanzas, hemos colaborado en la mejora de un documento como el PGO, hemos estado presentes en todos los barrios de la ciudad atendiendo demandas territoriales y sectoriales… Y hemos trabajado con mucha intensidad y dedicación, tal y como merece la ciudad, sus vecinos y vecinas, y la Institución.

    Y como ocurre en democracia, aunque nadie hablara con nosotros y los socios preferentes fueran otros, hemos apoyado algunas iniciativas y otras no. También, como no, hemos cuestionado aquellas actuaciones que no nos parecían adecuadas, empezando por la primera decisión que tomó Foro Asturias en 2011, cuando en un alarde de lealtad institucional expulsó a la oposición de los consejos de las empresas municipales, unos órganos que hasta entonces tenían representantes de todos los partidos políticos. Si lo que esperaban es que apoyáramos y aplaudiéramos cualquier proyecto del gobierno saliente, más que lealtad, lo que el presidente local de Foro reclamaba era sumisión.

     

     

  • La fuerza del voto

    La Constitución, en su artículo primero, dice: “la soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Esto se traduce, de manera etimológica, en esa preciosa palabra por la que muchos lucharon, “democracia”.

    Democracia es poder elegir, poder decidir. Es, en ese sencillo acto cargado de tanta responsabilidad social, donde los ciudadanos dibujan el futuro y, porque no decirlo, reflejan lo pasado. La ciudadanía con su capacidad de análisis y reflexión, con su formación cívica en una democracia consolidada, ejercerá el próximo domingo su derecho al voto, y lo hará comparando las diferentes propuestas, y lo hará pensando en el futuro. Un futuro con dos posibilidades. Por un lado, las fuerzas de la derecha- Cs, FORO, PP y VOX-queriendo volver al blanco y negro. Y enfrente, gobiernos progresistas, gobiernos del Partido Socialista Obrero Español, de Ana González Rodríguez en Gijón y de Adrián Barbón en Asturias.

    Gobiernos igualitarios, inclusivos, sociales. Gobiernos de derechos; de sanidad, de educación, de justicia social. Gobiernos en donde el cuerpo de la mujer no es una vasija, donde la violencia de género no es lo mismo que violencia doméstica, donde no es no y lo que no es sí es no.

    En Gijón hemos tenido ocho años muy duros, cuatro donde FORO aprovechó inercias pasadas, y cuatro de eterno letargo. Años en donde se ha reducido la deuda con los bancos para aumentar la de vecinos y vecinas de nuestra ciudad, 81 millones de euros se deben a los gijoneses en el plan de fachadas. Años donde se ha paralizado al ayuntamiento, convirtiéndolo en una maquina burocratizada y burocratizadora en vez de un motor en la construcción de Gijón. Años donde las playas se tiñeron de marrón y los barrios languidecieron. Años donde el rico tejido cultural, asociativo, deportivo de nuestra ciudad se encontró sin liderazgo político claro y con multitud de trabas. Años del gobierno de FORO y Carmen Moriyón.

    No nos podemos permitir ni un día más de parálisis. El Partido Socialista construyó el Gijón del que muchos nos sentimos orgullosos, y quiere construir el Gijón del futuro. Un Gijón dinámico, abierto, acogedor, sostenible, igualitario, descentralizado, social. Con Ana González Rodríguez de alcaldesa se construirá un Gijón que impulse la actividad económica, la innovación, el comercio de proximidad, apueste por la cultura, la educación, la movilidad, el medio ambiente. Un Gijón de y para las personas. El Gijón que queremos.

  • El Rey desnudo

    • Artículo del concejal del PSOE, César González, publicado hoy en El Comercio

    Han pasado ocho años desde Foro Asturias accediera a la Alcaldía de Gijón izando la bandera de la transversalidad que enmarcaba el proyecto político liderado por un veterano como Álvarez Cascos. El otrora General Secretario del Partido Popular cambió su chaqueta azul de toda la vida por una prenda multicolor que utilizaba para inaugurar la era de la “nueva política”, proclamar el fin de las ideologías y prometer trabajo a tres turnos. Ahí es nada.

    Pese a lo cruento de la batalla interna que originó la salida de Cascos de su casa, tras las elecciones de 2011, populares y foristas no tuvieron problema alguno en sumar sus votos para aupar a Carmen Moriyón a la Alcadía de Gijón y posteriormente compartir tonalidad de chaqueta para aprobar presupuestos, ordenanzas o lo que fuera menester.

    Ante la cercanía de la elecciones municipales de 2015, el fondo de armario fue ganando amplitud y se hizo sitio para una chaqueta verde que servía para agradecer el apoyo de VOX a la candidatura de Moriyón. Si el presidente de la formación de ultraderecha alertaba del gran peligro que suponía que Gijón cayera en manos de “la izquierda y del populismo más virulento” para justificar su incomparecencia en las elecciones, la regidora compartía el temor y agradecía el apoyo.

    Poco después, con los resultados electorales en la mano y una mayoría de izquierdas que ponía en riesgo el sillón de la Alcaldesa, ésta no tardó en encontrar una chaqueta morada en la esquina opuesta del armario para lograr una entente cordial, como diría Cascos, con los que hasta poco antes eran la grana amenaza para la ciudad. Bajo el lema de que “nos une más que nos separa”, defendió (también convenció) que tanto Foro como Podemos representaban la nueva política y que sus inquietudes eran similares.

    A la vista de lo sucedido en el presente mandato, donde tan pronto pactaba unos presupuesto con Podemos e IU como se presentaba a las elecciones generales con el PP o participaba en la foto de Colón, habrá algún mal pensado que considere que aquello de la transversalidad era un eufemismo y que estamos más bien ante un caso de travestismo político. Cualquier opinión es respetable, pero es indudable que el señor Álvaro Muñiz sigue la senda marcada por su jefa de filas.

    La mejor muestra de ello la tuvimos el pasado fin de semana con la presentación de su candidatura, donde se negó a sí mismo (no sabemos si se sonrojó o no) y llegó a sentenciar que no tenía nada que pactar con VOX. Es evidente que, tras los resultados de las elecciones generales, la cercanía a la extrema derecha no es conveniente y alguien sugirió al señor Muñiz que tomara distancia. Lo que probablemente nadie se atrevió a decirle es que ya no hay fondo de armario y que las chaquetas carecen de color. Quizá nadie le haya dicho al rey que está desnudo.

  • Tribuna de opinión de Ana González

    Ni para coger impulso

    Artículo de opinión publicado por Ana González Rodríguez, Candidata Socialista a la Alcaldía de Gijón/Xixón en El Comercio con motivo del 8 de Marzo

    Nos encontramos a las puertas de una movilización que se prevé histórica, la que tendrá lugar mañana con motivo del Día Internacional de la Mujer, y arrecian los ataques al feminismo por parte de quienes han convertido las reivindicaciones de las mujeres en un enemigo que hay que abatir a toda costa. No es un fenómeno nuevo. Hace tiempo que determinadas voces, todas enmarcadas en el flanco derecho del espectro ideológico y a las que caracteriza su retórica maniquea y tabernaria, se obstinan en ridiculizar todo cuanto se refiera a las demandas de una igualdad que aún dista mucho de ser real y efectiva. Sin embargo, sorprende que se mantengan impasibles en sus postulados y sus dogmas cuando hace tiempo que la realidad comenzó a darles la espalda. Cuando cada vez más gente asume que sólo avanzaremos hacia una sociedad mejor si mujeres y hombres caminamos a la par, disfrutando de los mismos derechos, compartiendo idénticas obligaciones y partiendo de la casilla de salida con la certeza de que unas y otros dispondremos de similares oportunidades.

                Evidentemente, esto no gusta a quienes se identifican con los valores más reaccionarios. A quienes parecían estar más cómodos cuando los roles estaban perfectamente delimitados y era al hombre a quien correspondía tomar el timón mientras la mujer ocupaba un lugar puramente subsidiario. A menudo, escuchando las opiniones que diversos representantes de la derecha española vierten sobre el feminismo y sus objetivos, no puedo evitar pensar que añoran en secreto los tiempos en que las mujeres necesitábamos una autorización de nuestros maridos para acudir al banco o no teníamos siquiera la posibilidad de divorciarnos. En algunos casos, esa nostalgia por un tiempo pasado y peor es evidente: no hay más que ver los resquemores que provoca la interrupción voluntaria del embarazo, y cómo algunos partidos insisten en retroceder para situarnos en el mismo nivel en el que nos encontrábamos en la década de 1980, cuando con mucho esfuerzo se aprobó la ley que ahora quieren retomar y a la que, es preciso recordarlo, se opusieron en su momento por juzgarla demasiado avanzada. Los derechos se conquistan, sí, pero después debemos permanecer alertas para que nadie nos los arrebate. Y ahora que falsos liberales y ultraderechistas verdaderos aguardan el menor despiste para hacer que nuestros relojes se atrasen varias décadas, es más necesario que nunca tener eso presente.

    Por eso es necesario que las mujeres reivindiquemos, cada vez con más fuerza, nuestro papel en la sociedad, en la vida y en la historia. Hemos vivido arrinconadas durante muchos siglos como para que nos resignemos a permanecer orilladas por más tiempo. Y en esa iniciativa que debemos tomar, que ya hemos tomado, para hacer oír nuestras voces, la unión y la organización son dos herramientas indispensables. Lo sabemos bien en Asturias, donde no hace muchos años las mujeres de Gijón y Barredos se aliaron para poner en marcha una iniciativa que hubo quien consideró una locura, pero que se convirtió en el primer éxito multitudinario del feminismo español en este siglo. Me refiero al Tren de la Libertad, que inundó las calles de Madrid de colores morados y terminó provocando la dimisión de un ministro que pretendía devolvernos a la era de las cavernas. El Tren de la Libertad abrió un camino, tanto es así que las teóricas feministas sitúan en este momento e iniciativa el inicio de la Cuarta Ola del feminismo. Desde ese momento las feministas hemos sido aún más conscientes de nuestra capacidad y nuestra fuerza. Lo comprobamos el 8 de marzo de 2018, cuando alcanzamos cifras hasta entonces inéditas de participación en las movilizaciones convocadas por el Día Internacional de las Mujeres, y estoy segura de que lo comprobaremos también mañana, cuando esas cifras sean aún mayores y las mujeres constatemos que somos uno de los mayores motores con los que cuenta nuestra sociedad en su camino hacia el progreso. Si defendemos lo conseguido, si nos obstinamos en continuar en busca de nuevos horizontes, no habrá nadie que pueda pararnos. Lo dijo María Teresa Fernández de la Vega cuando inauguramos en Gijón la Casa Malva, hace ya algunos años: «Las mujeres no debemos dar ni un paso atrás ni para coger impulso».

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  • La foto de la vergüenza

    • Artículo de la candidata del PSOE a la Alcaldía de Gijón, Ana González, publicado en La Nueva España de Gijón

    Hubo muchas banderas y ninguna verdad el domingo pasado en la plaza de Colón. La convocatoria lanzada por Ciudadanos y secundada por el PP y por esa ultraderecha a la que ambos se han aliado desesperadamente a la busca de un inmediato rédito electoral no les salió como esperaban y sirvió, fundamentalmente, para que sus líderes nacionales y autonómicos quedaran retratados. Ocurrió así en sentido metafórico -puesto que todos parecían sentirse muy en su salsa en compañía de formaciones tan poco ortodoxas, desde el punto de vista democrático, como Falange u Hogar Social-, pero también en el literal, dado que ninguno puso el menor problema para que les inmortalizasen en una instantánea que ya se conoce como la foto de la vergüenza por cuanto implica la claudicación de una derecha que se calificaba a sí misma como constitucional ante los nuevos abanderados del neofranquismo.

    Estaba allí, en primera fila y ocupando plaza junto a Pablo Casado, la mismísima Carmen Moriyón, alcaldesa de nuestra ciudad, quien un día antes ya había convocado por su cuenta y riesgo una concentración “por la unidad de España” que ni siquiera llegó a reunir a mil personas en Oviedo. Quizá haya que recordar que hace cuatro años, poco antes de las elecciones municipales de 2015, la formación ultraderechista Vox anunció que no presentaría candidatura en Gijón porque se sentía totalmente identificada y representada por la de Carmen Moriyón y con las políticas desarrolladas por Foro Asturias. La noticia pasó algo inadvertida en aquel momento, pero dejó las claves de una evidencia: el partido fundado por Álvarez-Cascos y donde ahora ostenta el poder la propia Moriyón se encuentra más próximo a aquéllos que quieren romper el Estado de las autonomías (y, por tanto, la Constitución), acabar con el feminismo y restringir nuestras libertades que con quienes nos obstinamos en defenderlas. Cabe preguntarse cómo es posible que desde la izquierda no todo el mundo lo viera así y hubiera quienes prefiriesen entregarles el poder durante cuatro años más, antes de explorar un pacto progresista para la mayor ciudad de Asturias. En fin.

    La presencia de Carmen Moriyón en la que ya ha sido llamada “la foto de la vergüenza”, avergüenza, sonroja, abochorna, máxime porque estamos hablando de la persona que, más allá de ser la Alcaldesa de Gijón, es la responsable de las políticas de igualdad en nuestra ciudad. De ella depende directamente la Oficina de Políticas de Igualdad desde la que se impulsan y diseñan las políticas para acabar con la discriminación que sufren las mujeres por ser mujeres, para luchar contra la violencia de género y dar asistencia integral  a las mujeres que la sufren: el Centro Asesor de la Mujer; programas  en centros educativos como Educar para la Igualdad, Escuela Feminista Rosario Acuña, la  Unidad de Género o subvenciones a asociaciones y colectivos de mujeres, son algunos de sus servicios y programas. Pero ella arropa a VOX, un partido que niega la violencia de género, que quiere derogar la Ley integral, que denuesta e insulta al movimiento feminista, que quiere prohibir el aborto negando los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.

    ¿Quién es Carmen Moriyón? ¿Se puede ir  de la mano de VOX en la plaza de Colón e inaugurar en Gijón el parque del Tren de la Libertad? ¿No sintió vergüenza de estar allí y negar así a su ciudad, a las asociaciones de mujeres de Gijón  y su trabajo a favor de la igualdad? ¿Se sintió cómoda nuestra alcaldesa al estar en primera línea con quienes están en contra de la igualdad de mujeres y hombres, niegan la desigualdad de género y los derechos de las mujeres?

    Gijón y Asturias significan todo lo contrario de lo que significa esa ultraderecha con la que no solo empatiza Moriyón, sino también quien puede llegar a ser su sucesor, Álvaro Muñiz, quien reconocía que pactaría, sin ningún pudor, el presupuesto de Gijón con VOX.

    Nuestra ciudad y nuestra comunidad autónoma se han caracterizado siempre por su hospitalidad con quienes vienen de fuera, por su lucha en favor de las personas trabajadoras, por avanzar en busca del futuro sin regodearse en la exaltación de vacuas glorias imperiales. Al menos ahora ya sabemos que Moriyón y su partido, FORO, prefiere correr a hacerse fotos vergonzantes con lo más rancio y casposo de la política nacional a gestionar una ciudad que, bajo su mandato, se ha convertido en una mala y amarga sombra de lo que fue en sus mejores tiempos.

     

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