Artículo de Opinión de Tino Vaquero, concejal socialista en el Ayuntamiento de Gijón/Xixón, publicado el 21 de mayo de 2026 en La Nueva España
Anda la ciudad tensionada estos días. Los vecinos están enojados con un Gobierno local que se ha cargado la primera fiesta del año, la de Montevil, y ahora, por si hubiera ya poca tensión en esta villa marinera, va la Consejería y declara dos barrios como zonas de mercado residencial tensionado. “¡Qué ocurrencia limitar el precio de los alquileres! ¡Con mi casa hago lo que quiero! ¡Esto hay que recurrirlo!”, grita en rueda de prensa el concejal de Urbanismo, que ni escuchó a los vecinos de Montevil ni tampoco a los de Cimavilla y La Arena que, de modo unánime, reclamaron medidas para atajar la subida descontrolada del precio de la vivienda que los expulsa de sus barrios.
Si hay algo incuestionable es que la declaración de zona tensionada frena en seco la escalada de precios. ¿Hay efectos colaterales? Vamos a minimizarlos, que para eso están las medidas correctoras que la acompañan. Invirtamos más para que haya más vivienda protegida o para rehabilitar la que ya tenemos, deteriorada por el paso del tiempo; invirtamos más para ayudar a los jóvenes a emanciparse o para que las familias no tengan que destinar más del 30% de su salario al pago de la vivienda; hagamos una política fiscal que obligue a aflorar vivienda vacía al mercado o para que limitar las rentas suponga menos impuestos en nuestra declaración de renta. Y todo eso viene de la mano de la declaración de zona tensionada y del nuevo Plan Estatal de Vivienda que es la primera piedra de una política pública que, por primera vez, considera la vivienda como un derecho y no como un bien de especulación.
Habría que preguntarle al Jesús Martínez Salvador qué le puede decir a esa familia a la que se le termina el alquiler y solo le dan la opción de un nuevo contrato con una subida que se lleva casi todo su salario, o al que no le renuevan porque van a destinar el piso al turismo, o a los jóvenes que se ven obligados a renunciar a un proyecto de vida independiente. ¿Qué les va a decir a los estudiantes que van a llegar a Gijón o a quienes van a venir a trabajar en los nuevos proyectos industriales? ¿Va a tener el cuajo de decirles que hay que construir más y que el mercado ya se regulará solo? ¿Cuándo? Hasta para decir eso hay que tener una credibilidad que él no tiene porque el resultado de las políticas de vivienda de la señora Moriyón en estos tres años son un triple cero: ningún suelo desarrollado para vivienda desde la iniciativa municipal, ninguna vivienda promovida por el Ayuntamiento y ninguna vivienda rehabilitada.
Al triple cero podemos añadirle unas cien rehabilitaciones de fachadas sin cobrar por los vecinos desde hace casi diez años y una sola vivienda tramitada en alquiler con su programa estrella, el “Gijón Confía Alquilando”, ese que iba a sacar al mercado toda la vivienda vacía de la ciudad y que se ha evaporado en el aire sin ningún resultado.