Artículo de Opinión de Monchu García, secretario general de la Agrupación Municipal Socialista de Gijón/Xixón, publicado el 2 de julio de 2026 en El Comercio
Cuando una ciudad tiene un problema serio, la política puede hacer dos cosas: quedarse atrapada en el ruido o generarlo -que es la especialidad de este equipo de gobierno- o ponerse a trabajar. En Gijón llevamos demasiado tiempo hablando del acceso de los camiones al Puerto como si el problema fuera solo de una infraestructura concreta. Y no lo es. El problema real es el tráfico pesado, especialmente el de mercancías peligrosas, atravesando zonas urbanas y afectando a la vida cotidiana de miles de vecinos y vecinas.
Tras la caída de la licitación del vial soterrado por Jove, algunos optaron por negar la realidad, otros por buscar culpables y otros por abrir el catálogo de ocurrencias: nuevos túneles, nuevos puentes, nuevas promesas a treinta años vista. Pero cuando alguien señala la luna, conviene no quedarse mirando el dedo. La pregunta no era cómo resucitar una obra compleja, cara y de larguísima ejecución. La pregunta era cómo sacar cuanto antes los camiones de La Calzada y del casco urbano y dar soluciones rápidas a un problema ya insostenible. Y la respuesta estaba delante: Aboño. El mismo día que la alcaldesa salió del ministerio sin poner una sola pega, la estábamos esperando ya aquí con nuestra reivindicación más firme que nunca y con las propuestas alternativas.
No hablamos de una fantasía ni de una improvisación. Hablamos del acceso que ya utilizan muchos transportistas. Hablamos del nuevo túnel de Aboño, una infraestructura de gran capacidad y seguridad, construida en el marco de la ampliación del Puerto -sí, esa misma que todas estas derechas criticaron y trataron de tumbar hasta la saciedad-. Conviene decirlo claro, porque hay quien opina sobre el oeste sin pisarlo y todavía habla de túneles cerrados que nada tienen que ver con la realidad actual.
Las y los socialistas gijoneses defendimos esta solución desde el primer momento, prácticamente en soledad, junto a una reivindicación histórica del movimiento vecinal de La Calzada. Hace más de treinta años, cuando ya se hablaba de grandes infraestructuras sobre el barrio, los vecinos señalaban una alternativa más razonable. Tenían razón entonces y la siguen teniendo ahora.
Por eso la incorporación del corredor Aboño-Musel a la Red de Itinerarios para Mercancías Peligrosas es un avance importante. Humilde, sí, pero importante. Demuestra que, cuando hay voluntad política y coordinación entre administraciones, se pueden desbloquear soluciones útiles para la ciudadanía.
Hoy toca reconocer el papel del Gobierno de España, del Principado y de la Autoridad Portuaria, al igual que en otros momentos les criticamos. Y toca también pedir al Ayuntamiento que esté a la altura, que deje de buscar coartadas y asuma sus competencias en movilidad.
Pero, sobre todo, toca felicitar a la Asociación de Vecinos y Vecinas de La Calzada. Su constancia ha vuelto a demostrar que las reivindicaciones serias, cuando nacen del barrio y se sostienen con argumentos, acaban abriendo camino.