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Ramón Tuero, candidato primarias 2026

Ramón Tuero

Gracias.

Gracias a todas las personas que me avalasteis. A quienes sabíais que, esta vez, no era fácil poner vuestro nombre en un papel. Que significaba dar un paso adelante, salirse de lo establecido y defender que otra manera de hacer las cosas es posible.

Gracias. De verdad.

Gracias a esas más de doscientas personas que decidisteis hacerlo.

Y quiero detenerme en algo que para mí tiene un enorme significado: entre esos avales no había ni un solo responsable público. Ni uno.

Erais militantes de base. Compañeros y compañeras. Personas que estáis ahí cada día, sin focos, sin cargos, sin esperar nada a cambio.

Y creo que es precisamente desde ahí desde donde tenemos que empezar.

Desde abajo. Desde nuestra gente.

Sabemos perfectamente que estos procesos no siempre son fáciles. Que no siempre se hacen todo lo bien que deberían y que, a veces, acaban convirtiéndose en una exhibición de fuerzas, de familias, de estructuras y de poder.

Yo llego hasta aquí únicamente con algo que para mí vale mucho: más de 37 años de militancia activa, en Juventudes, la UGT, el Partido y el respaldo de compañeros y compañeras que han decidido avalarme libremente.

Y quiero seguir exactamente por ese camino.

Porque creo que cada militante debe poder decidir en libertad. Sin sentirse parte de ningún bloque.

Por eso voy a hacer lo que he hecho siempre y aquello en lo que sigo creyendo: ir puerta a puerta, hablar con la gente, escuchar y estar más cerca.

No creo que necesitemos grandes actos para hablarnos entre quienes ya estamos convencidos. Necesitamos recuperar algo mucho más sencillo y mucho más importante: la cercanía entre las personas y la conexión con nuestro proyecto.

Porque necesitamos reconstruir nuestra credibilidad y recuperar nuestra conexión con la sociedad y con sus problemas reales.

Necesitamos más cercanía.

Más conexión.

Más empatía.

Más escucha.

Y, si me apuráis, necesitamos también más concordia entre nosotros.

Quiero ayudar a construir ese camino. O, quizá, a reconstruirlo. Y quiero hacerlo con todos vosotros y vosotras. Sin postureos. Sin artificios. Sin convertir esto en algo que no somos.

Me conocéis.

Sigo siendo el mismo. Sigo viviendo en el mismo barrio, compartiendo las mismas calles y hablando con la misma gente. Y sigo creyendo que la mejor manera de defender el socialismo es intentar practicarlo cada día. Con humildad, con coherencia y con el ejemplo.

Tenemos mucho trabajo por delante. Pero también tenemos algo mucho más importante: tenemos ganas de volver a encontrarnos, de escucharnos y de recuperar nuestra esencia.

Ahora sí.

Construyamos este camino juntos. Desde abajo.

Más cerca. Para llegar más lejos.