- Este órgano ha recordado a Carmen Moriyón que no puede actuar como si fuera ajena a los problemas del municipio
- Carmen Eva Pérez Ordieres: “Ser alcaldesa de Gijón es algo más que acudir a la Bendición de las Aguas y a la feria taurina”
El Defensor del Pueblo, a través de su resolución sobre la queja presentada por Carmen Moriyón el pasado 31 de marzo en relación con los accesos al Musel, ha confirmado su falta de liderazgo y responsabilidad. Este órgano ha sido contundente al indicar que, como alcaldesa, no puede actuar como si fuera ajena a los problemas del municipio y tiene que ejercer sus competencias. “El Defensor del Pueblo ha confirmado que la alcaldesa no lidera, no responde a la ciudad cuando la ciudad la necesita. Ha tenido que recordarle que ella es alcaldesa, que ella ocupa el sillón consistorial, que es la responsable última del municipio y que, por tanto, tiene competencias y capacidades que tiene que ejercer”, apunta Carmen Eva Pérez Ordierez.
La portavoz del Grupo Municipal Socialista ha cuestionado nuevamente la actuación de la alcaldesa al realizar un viaje a Madrid para realizar un trámite ante el Defensor del Pueblo que podría haber realizado de forma telemática, y ahora ha reiterado que fue una excusa para evitar dar la cara con los vecinos de la ciudad en un día en el que habían organizado un acto para abordar precisamente el problema de tráfico de camiones por La Calzada. “Tiene competencias en tráfico y medio ambiente y lo que debía hacer es ejercerlas para poner de su parte a la hora de proponer soluciones. Se inventó un viaje para no estar presente donde tenía que estar. Ser alcaldesa de Gijón es algo más que acudir a la Bendición de las Aguas y a la feria taurina”, han señalado.
En ese sentido, para el Grupo Municipal Socialista resulta sorprendente que el gobierno local anuncie ahora su apoyo a los vecinos y vecinas a la hora de llevar este asunto nuevamente ante el Defensor del Pueblo después de que la propia alcaldesa se ausentara del citado acto. “La actitud de la alcaldesa tiene mucho de impostura y poco de esfuerzo y buena fe”, concluye Pérez Ordieres.