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El nuevo Hospital de Cabueñes: una infraestructura del siglo XXI para Gijón/Xixón

Artículo de opinión de Manuel Vallina-Victorero, jefe de Angiología y Cirugía Vascular del Hospital de Cabueñes y Secretario de Salud y Bienestar Social de la AMSG, publicado en El Comercio el sábado 28 de marzo de 2026.

La reciente presentación del proyecto básico de ampliación del Hospital de Cabueñes marca un punto de inflexión necesario. No estamos ante una simple continuación del proyecto antiguo, sino ante una visión renovada y adaptada a las exigencias sanitarias actuales.

En los últimos días, la Consejería de Salud ha desvelado los detalles de este nuevo proyecto. Es fundamental incidir en este matiz: se trata de un planteamiento nuevo y evolucionado, distinto al diseño con el que se iniciaron las obras originalmente. Esta decisión da respuesta a una responsabilidad ineludible: la de aprovechar la oportunidad para adaptar las instalaciones a un escenario sanitario en constante cambio, marcado por una evolución tecnológica vertiginosa y una estructura demográfica que demanda nuevas soluciones.

La reforma no es solo estética; es profundamente funcional. El nuevo diseño contempla mejoras estratégicas que impactarán directamente en la calidad asistencial: se independizan los hospitales de día oncológico y oncohematológico, y se desdobla la UCI en dos unidades interconectadas, se incorporan espacios extensos para pruebas especiales en Urología y Oftalmología, y gracias a la dotación de las denominadas «zonas grises» (espacios anteriormente diáfanos), el hospital podrá inaugurarse con servicios críticos ya operativos, tales como laboratorio, farmacia, esterilización y anatomía patológica. En cuanto al crecimiento físico, el proyecto suma una planta adicional, lo que supone un incremento de más de 3.300 metros cuadrados brutos y una ganancia de superficie funcional superior a los 13.000 metros cuadrados. Todo ello se integra con el bloque quirúrgico, la reanimación y la amplia zona de consultas externas ya previstas, además de un edificio anexo con cuatro ascensores y terrazas, diseñado para humanizar las esperas y mejorar la circulación.

Un proyecto de esta envergadura no puede ejecutarse de forma aislada. La infraestructura requiere la ejecución de nuevas vías de acceso y obras complementarias. Para ello, es imperativo un compromiso institucional, que el Ayuntamiento de Gijón actúe con celeridad, procediendo a la permuta de la finca con Quirón o buscando la fórmula administrativa que permita disponer de la parcela a la mayor brevedad.

En este sentido, resulta poco productivo que, mientras la Consejería de Salud acelera los plazos administrativos, surjan voces desde la administración local —como las de la Vicealcaldesa— que siembren dudas sobre los tiempos de ejecución. Generar una «alarma cautelar» en la ciudadanía no contribuye al avance de las obras. En este momento, la prioridad debe ser «arrimar el hombro» desde todas las instituciones implicadas.

A modo de resumen, estamos ante un proyecto ilusionante que no solo facilitará el desarrollo profesional de nuestros sanitarios y sanitarias, sino que garantizará a los gijoneses una atención conforme a los estándares del siglo XXI. La meta es clara: disponer del nuevo hospital lo antes posible. Para lograrlo, la lealtad institucional y el compromiso firme con los plazos son las mejores herramientas de las que disponemos.