Artículo de Opinión de Tino Vaquero, concejal socialista en el Ayuntamiento de Gijón/Xixón publicado en El Comercio el 25 de febrero de 2026.
En la concejalía de Urbanismo siguen dando palos de ciego, esta vez en lo que se refiere a la transformación de locales en vivienda. Las solicitudes de licencias están aumentando ya que el problema de la vivienda es acuciante, muchas personas necesitan con urgencia un hogar y recurren a este tipo de soluciones más asequibles. También promotores con locales vacíos están optando por ponerlos en el mercado de vivienda ante la demanda existente. No obstante, en algunas ocasiones, lo que se busca es facilitar la instalación de viviendas turísticas porque sus requisitos actuales son más fáciles de satisfacer en un local de nueva configuración que en un piso.
Ante esta nueva y compleja realidad, el Gobierno local, totalmente perdido, ha decidido suspender la tramitación de las licencias, que lleva paralizada durante muchos meses sin fundamento alguno, sin resolución de paralización, simplemente dejando encima de la mesa las peticiones pendientes -hoy más de 80- que aumentan día a día.
Deberían haber acordado legalmente una suspensión que permitiera, durante ese tiempo, elaborar un estudio sobre la situación de los locales comerciales vacíos en los diferentes barrios, analizar las necesidades del comercio y de la vivienda, y explorar cómo ambas pueden conciliarse, quizá mediante un sistema de licencias que tenga en cuenta las particularidades de cada zona. En cambio, se ha optado por hacer una interpretación caprichosa de las normas urbanísticas actuales, probablemente contraria a derecho en algunos aspectos y confusa, que pretende ser más restrictiva, pero no ofrece soluciones ni a quienes necesitan una alternativa habitacional ni a los intereses comerciales de la ciudad, que también precisa de calles vivas y con actividad económica. La gestión de esta problemática requiere políticas urbanísticas equilibradas que no se están llevando a cabo y requiere, sobre todo, planificación a medio y largo plazo, inexistente en la concejalía, en la que se trabaja únicamente de forma reactiva, sin visión estratégica.
En definitiva, una huida hacia adelante, como acostumbran, sin abordar el problema como debiera hacerse: primero ofrecer una solución política sabiendo cuál es el objetivo que se quiere conseguir y, después, una solución técnica para plasmar esas políticas en el texto legal. Se hace justo lo contrario, no hay criterio político y se deja la solución en manos de los técnicos, que lo único que pueden hacer es «interpretar» unas normas que muchas veces ya están claras, consiguiendo precisamente el efecto contrario al deseado: más confusión entre los solicitantes y nula solución al problema de la conversión de locales en vivienda.
Resultado: decenas de licencias paralizadas, empresas que tienen sus proyectos detenidos a la espera de que en la concejalía se aclaren con lo que van a hacer, actividad económica de la que se priva la ciudad y, lo que es peor, cientos de viviendas que no se acaban de poner en el mercado y que servirían, en la medida en que se destinen al mercado residencial, para paliar el problema de acceso a la vivienda que tenemos en Gijón.